Sputnik V

  • Rafael Alfaro Izarraraz
México se quedó sin vacunas de Pfizer, pero Obrador previó la situación

En cada acontecimiento las fuerzas políticas locales opositoras hacen su trabajo de zapa como era de esperarse. Ni modo que ante los acontecimientos resulte que apoyan al gobierno y sus políticas. Si de por sí están en una situación difícil y ello los ha obligado a aliarse, pues muy difícil sería para ellos el no resistirse. Necesitan armar aunque sea con mentiras una estrategia para que fracase la lucha contra la pandemia. Están las elecciones en puerta y necesitan resguardarse de aquello que apunta a una épica derrota electoral.

El punto central ahora es la vacuna Sputnik V. Existe una concentración de las vacunas que producen Pfizer, porque su producción se encuentran compradas por los países ricos. A cada momento Thedros, el encargado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha dicho una y otra vez que existe un fracaso moral de la humanidad porque los países de ingresos altos, principalmente, han comprado las vacunas de Pfizer. Las naciones pobres han sido colocados como espectadores de este inmoral acontecimiento.

Por el momento no existen vacunas porque añadido al problema de la concentración de vacunas, Pfizer detuvo su producción para, con nuevos procedimiento, producir una mayor cantidad. Ha quedado mal con algunos gobiernos, porque el compromiso de cubrir una determinada cantidad de entrega de las vacunas ya no lo cumplirá. Qué finalmente le queda a las naciones, demandas pero de todos modos esperan a Pfizer. México se quedó esperando los embarques con los que se iniciaría la fase dos de vacunar a los adultos mayores. Pero, como ha ocurrido hasta ahora, Obrador supo prever esta situación aunque a algunos no les guste.

Mientas confirmaba las pruebas que lo confirmaron como contagiado por el SARS-CoV2, hizo una llamada a su homólogo ruso, Vladimir Putin para solicitarle una dotación de vacunas e iniciar la vacunación de los adultos, rompiendo con la inesperada estrategia impuesta por Pfizer. La respuesta fue ejemplar del líder ruso, al comprometerse con 24 millones de dosis de la vacuna Sputnik V. Más allá de la geopolítica que pudiese estar detrás de la medida tanto del líder ruso como de Obrador que no podría ser otra que la lucha contra la vacuna, lo cierto es que la estratega funcionó.

Con esos 24 millones de vacunas se podrá vacunar a los más o menos 13 millones de adultos mayores que existen en el país y el plan contra la pandemia no sufrirá muchos cambios. Indudablemente, que el éxito de esta estrategia gubernamental, ante el desabasto y concentración de vacunas, fue como un gancho al hígado de los opositores en México porque todo lo han apostado al fracaso de la política gubernamental en materia de lucha contra la pandemia. Una estrategia que me parece total y absolutamente equivocada.

Ante la vida y la muerte la población se va a vacunar y no le van andar haciendo caso a políticos que de seguro van a correr a ponerse la vacuna cuando les toque si es que antes no acuden a los Estados Unidos para adquirirla, si pueden, porque también allá existen estrategias de vacunación. La vacuna estará a disposición la primera semana de febrero y la fase dos de vacunación iniciará casi sin contratiempos. 

La primera andanada estuvo dirigida a un tipo de propaganda que radicada allá en el siglo pasado. Si bien es cierto que la vacuna es de origen ruso, también es vedad que aquella nación abandonó el comunismo hace algunas décadas. Esta vacuna no va a convertir la piel en color rojo de las personas que se la apliquen, ni va a introducir formas de pensar distintas. Es solamente una vacuna para protegerse del virus. Este argumento del comunismo, que se ha manejado, carece de sustento y es demasiado pueril y absurdo.

La vacuna se compró a un país autoritario. Bueno, si de verdad se quisiera comprar vacunas a naciones en donde la democracia reine a plenitud, finalmente nos quedaríamos sin vacuna. Asociar la adquisición de vacunas con naciones democráticas es un absurdo. Si la vacuna está disponible se debe adquirir y aplicarse por la sencilla y simple razón de que en el mercado no existe una sobre oferta de vacunas. Los que quieran comprar vacunas lo podrán hacer hasta fines de año, cuando la muerte ya se habrá enseñoreado aún más con los más vulnerables.

No se ha publicado los resultados en una revista científica. Tampoco eso salva. A ver, el campo académico también es un campo en el que se manifiestan los poderes. Las revistas científicas están dominadas por las universidades gringas e inglesas. No por los rusos. Es más, ni Francia figura. Ahora bien, existen revistas y científicos que publican también mentiras. Ver el ejemplo de la empresa Merck y algunos medicamentos que se publicaron falsos y presentados como buenos por científicos (Antonio Ugalde y Nuria Homedes: Medicamentos para lucrar. La transformación de la industria farmacéutica; en: https://scielosp.org/article/scol/2009.v5n3/305-322/es/).

Causará problemas a los adultos mayores. Se ha aplicado en Argentina con total éxito. Se ha revisado la información que presentó el gobierno ruso en aquel país con el fin de facilitar su aprobación en México, en donde también se revisa el expediente. Ahora bien, es tan evidente que tendrá un éxito que la oposición se opone. Si la oposición supiera que la vacuna fue un fracaso en donde se ha aplicado, ya tendría las pruebas a la mano, pero no las tiene. La población adulta mayor ha estado en serios riesgos, la aplicación de la vacuna es un buen paso para su protección.

No ha sido aprobada por la Cofepris. Está en proceso de aprobarse. Pero aún más, se ha estado aplicando en Argentina con éxito total. Ni modo que el gobierno va arriesgarse a presentar una vacuna, aplicarla con el fin de perjudicar a la población mayor. El punto es que la oposición tampoco muestra pruebas de sus dichos, de los riesgos de la vacuna. Lo único cierto es que el riesgo es el éxito tendrá el plan de la vacuna en las urnas en el próximo evento electoral de 2021, sin que necesariamente el gobierno se lo proponga.

 

 

 

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Rafael Alfaro Izarraraz

Doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx. Coeditor de la revista científica Symbolum, de la FTSSyP.