Agricultura Familiar, Arma de la CNH

  • Alberto Jiménez Merino

La alimentación es una de las preocupaciones más grandes de amplios sectores de la población, aunque no siempre lo es de los gobiernos.

Aunque la bandera de la pobreza la levantan muchos líderes sociales y políticos, muy poco es lo que hace de fondo, de raíz, en forma planificada para atender el problema. Muchos ni siquiera lo conocen, porque no lo han vivido.

La pobreza no podrá revertirse si las familias no tienen acceso a los alimentos y estos no estarán disponibles si no se fomenta la producción. No se puede vivir eternamente de prestado. Nadie puede pensar en la riqueza ni en la grandeza, si no ha podido resolver como acceder a los alimentos que necesita todos días.

La población sigue creciendo. Se estima que para el año 2050 serán 9mil millones de personas en el mundo y se requerirá del doble de alimentos que hoy se producen, si persisten las tendencias actuales.

La productividad de los campos y mares es muy reducida. Obtenemos muy poco en relación con los recursos que disponemos o aplicamos. La pérdida de suelo y la reducción de su fertilidad, la disminución de su capacidad para retener agua es uno de los más grandes problemas ambientales del mundo. Si la productividad no se incrementa y el  cambio climático se acelera, la pobreza irá aumentando.

Las vías que los gobiernos han seguido para atender la falta de alimentos en los pobres y apoyar la obtención de ingresos es el apoyo de proyectos productivos, que sin ninguna planeación incorporan a programas, dando como resultado que entre 70 y 90 por ciento fracasen, porque no se consideró que lo que las familias necesitan primero es comer y estos cubren parte de esa necesidad. No se puede hablar de proyectos productivos mientras no se resuelva el acceso a los alimentos.

Otra vía para atender las necesidades alimentarias de los pobres es mediante la dotación de apoyos económicos para acceder a alimentos. Es una buena medida para contener el problema, pero es apenas el primer piso de la solución. Lo que sigue es apoyar la producción para obtener al menos una parte de los alimentos que necesitan las familias. Porque cuando una familia deja de recibir el apoyo ya no sabe qué hacer. Ayudamos sí, sirve el apoyo sí, pero no desarrollamos a las personas.

En una forma más directa para atender el problema de la alimentación, los gobiernos de todos los niveles y colores han creado comedores en localidades y escuelas, ello ha permitido que millones de personas tengan alimentos en forma inmediata.

Más de 3.5 millones de personas, de los 7.2 en extrema pobreza, hoy tienen acceso a los tres alimentos del día. Creo, independientemente de mi filiación política, que es un gran logro del Presidente de la Republica Enrique Peña Nieto en estos primeros 2 años.

Pero al igual que los apoyos económicos directos o especie, esto es apenas una parte de la solución. Lo que sigue es buscar los mecanismos para promover la producción entre las familias y abastecer al menos una parte de lo requerido por las familias y por los comedores instalados. Si no se hace, no les va a alcanzar a los gobiernos, aunque tengan toda la voluntad política,  para sostener estos programas, más cuando la población es creciente.

Es aquí donde se puede utilizar una arma muy poderosa para resolver el problema de fondo en la Cruzada Nacional contra el Hambre; la Agricultura Familiar. Practicada por milenios en la mayoría de los países, un buen día lo dejamos de hacer. La agricultura familiar es una fuente importante de alimentos, una gran oportunidad para rescatar la cultura productiva de las familias, capacitación de los adultos y preparación de las futuras generaciones. Tan importante es que la Organización de las Naciones Unidades para la Agricultura y la Alimentación FAO declaró al 2014 como Año Internacional de la Agricultura. ¿Y entonces?

 

Delegado de la SAGARPA del Gobierno de la Repùblica en Puebla 

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Alberto Jiménez Merino

Ingeniero Agrónomo. Exrector de la Universidad Chapingo. Trabajó como secretario en 3 administraciones estatales. Consultor FAO. Tiene 3 Doctorados Honoris Causa y 15 libros escritos. Candidato del PRI a la gubernatura 2019.