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De goles y sabores: en el Puebla todo fluye

  • Edwin G
El que entra, entra a correr; el que salta desde la banca tiene la obligación de anotar, así es el Puebla al que nos ha acostumbrado Larcamón
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Hace 32 días que no se escuchaba el armonioso himno de la primera división en México. Pasó en realidad muy poco y dio la casualidad de que fueran Puebla y Mazatlán los encargados de inaugurar el certamen, algo que no habría sido posible sin el aguacero que azotó a Aguascalientes y que obligó a reagendar el Necaxa vs Toluca, casi como reclamo del cielo hacia los San Ángel (CDMX) por haberle quitado la transmisión de ese partido a los Aztecos.

Como haya sido, la Jornada 1 cumplió y de qué manera, pues nada más seis golecitos se cantaron en un estadio Kraken que parece más casa del Puebla que de Mazatlán, pues lo tradicional es que la Franja vaya y haga de las suyas a excepción del pasado abril en la Jornada 17, que ha sido el único partido que los del Pacífico le han logrado arrebatar a los enfranjados.

Pero la fiesta inició temprano. A Israel Reyes cada vez se le ve más participativo y con la suficiente confianza como para dejar por un momento la posición y subir a hacer daño porque el instinto de gol también lo tiene. Estuvimos a nada de perder al de Autlán de Navarro en el mercado de fichajes reciente y ahora demuestra que no basta con billetazos comprar la identidad; hoy el defensor se ha vuelto pilar en el esquema Larcamónico y se dio el lujo de anota el primer gol del Apertura 2022.

Y claro que no fue casualidad ver otra anotación camotera nueve minutos después. Al Puebla no se le olvida la racha que llegaron a hilar el torneo pasado ni que fueron más efectivos de visitante que como locales. Esta vez tocó aprisionar a los cañoneros con buen manejo de pelota y precisión de pases que dejaba tendido al rival con la velocidad de Maximiliano Araújo y Gustavo Ferrareis por las bandas, zona que continúa como un arma efectiva.

Fernando Aristeguieta tiene exactamente un año como jugador poblano y parece ya haber superado al ex. Recordemos que el venezolano llegó procedente del conjunto sinaloense y esto no fue aliciente para que se viera misericorde. Tras el exquisito pase filtrado de Mancuello, Aris probó una vez y su disparo fue detenido por Nicolás Vikonis -otro ex, pero este del Puebla-; al favorecerle el rebote, el “colorado” la puso justo en el sitio que hizo que el marcador creciera en favor de los de blanco y azul.

A lo lejos las voces tímidas de unos contados coterráneos entonaban un “Puebla, Puebla” que era rápidamente opacado por la afición mazatleca. Este encuentro alterno de cánticos entre la afición permitió que la localía se agrupara y diera inicio a las aproximaciones rumbo a campo enemigo. Aguantó hasta donde pudo el conjunto camotero, pero ante la insistencia llegó la acción con un gol que fue más de chinos que de cabeza por cortesía de otro venezolano: Eduard Bello.

 

Distintas condiciones, misma exigencia

Desde luego que pesa jugar a 28 grados y a cierto nivel del mar. Al menos para Nicolás Larcamón era evidente que debía traer a hombres de la banca que reforzaran la zona ofensiva; el argentino no se desesperó e incluso pareció atinar muy prudentemente en sus cambios, tan es así que se dio el lujo de ponerle nostalgia al juego con la entrada de Omar Fernández, movimiento que nos supo a aquel 2021 agónico en que se llegó hasta semifinales, tal como si el “Parce” jamás se hubiese ido a la aventura leonesa.

Pero el romanticismo lo tuvo que matar el inservible tablero electrónico que indica los dorsales de los jugadores en los cambios, por lo que desde el arbitraje tuvieron que ingeniársela para utilizar números sobrepuestos y tratar de hacer como si nada pasara. Fallaron muchas cosas, incluso Marco Fabián frente a Antony, pero no erró ese Puebla al que todo le salió y le fluyó, pues hasta cuando ponían la pierna frente a Vikonis metían goles con la rodilla, como fue el caso de Martín Barragán.

Si me dicen que alguien se esperaba un festín enfranjado de tal magnitud en tierras sinaloenses y apenas en la fecha 1, podría creerle muy poco. A Puebla no le importó llevar 1, 2, 3 en la pizarra, sino que tuvieron que buscar otro en pies de Amaury Escoto para reafirmarse como el equipo poderoso que ya eran, pero a quienes les sigue costando eso de cerrar partidos y lo evidenciaron cuando Mazatlán se agigantó y les apedreó la casa por donde se pudo.

Este envión anímico local no pudo acabar de otra manera si no en gol y con una de esas historias hermosas en donde los primeros pasos resultan maravillosos. Gabriel López, quien fue casi bendecido por Marco Fabián antes de entrar al campo, anotó el 4-2 para hacer más decoroso el tablero y acercar un poquito a su equipo en lo que fue su partido debut, aunque a partir de ahí ya no hubiera chance de hacer más daño en cabaña camotera y la resignación tuviera que ser obligatoria.

Lo de Escoto también es para sonreír, ya que no anotaba desde el pasado 10 de septiembre y hoy se reencontró con la magia del gol ante los más de 9 mil espectadores congregados en el Kraken solo para apretar aún más la competencia en la delantera poblana.

Ahora que Puebla planteó un muy buen partido y se presentó con una idea futbolística mucho más clara se vale ponerse el jersey y salir a la calle para presumir que somos líderes del Apertura 2022 tan precozmente. El torneo es corto y será importante mantener la racha positiva, algo que ya se verá el siguiente viernes en el Estadio Cuauhtémoc en una cita interesante ante Santos Laguna. Un mundo queda para llegar al final, pero o se celebran los triunfos como el de anoche o nos perdemos para siempre momentazos tan mágicos como este.

Foto: Agencia Enfoque

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