Hasta la fecha, Reggiani ha defendido su inocencia, y luego de ser condena en 1997 a 26 años de prisión, un tribunal en Milán decretó su libertad en 2017.
La cantante ha triunfado en la música y la actuación, además de ser una activista que lucha por los derechos LGTB y apoyar diversas causas humanitarias