La tragedia en la pirámide de Teotihuacán

  • Miguel Ángel de la Rosa
Sabremos el nombre del individuo que disparó, pero nunca sabremos las razones que lo orillaron

Vaya noticia que ha sacudido al país este 20 de abril de 2026. Un desquiciado se puso a echar balazos en las pirámides de Teotihuacan que es la segunda zona arqueológica más importante de nuestro país (solo detrás de Chichen Itza).

La zona recibe a 1.8 millones de turistas en promedio al año, aunque ha llegado a recibir hasta 4.5 millones de visitas en el periodo anterior a la pandemia.  Se ubica en el Estado de México a solo 42 kilómetros de la capital del país.

Lo que debió ser un día de efectos salutíferos para las víctimas debido a que visitar destinos turísticos, reduce el estrés y la ansiedad, estimula la creatividad y la función cerebral al enfrentar nuevas situaciones en lugares desconocidos y que también promueve el crecimiento personal a través del conocimiento de cultural de los que habitaron esa zona que entre los años 350 y 450 d.C. llegaron a ser 100 000 pobladores a los que hoy se les denomina Teotihuacanos, no fue así.

Seguramente estos turistas se despertaron temprano se alistaron con ropa adecuada y seguramente se aplicaron bloqueador solar para evitar los daños de la radiación del sol, para después desayunar en el lugar donde se hospedan para dirigirse a este destino que está a 40 minutos aproximadamente de la Ciudad de México; sin embargo, nunca imaginaron lo que el destino les deparaba este día.  

Sabremos el nombre del psicópata que disparó y que mató a una turista de nacionalidad canadiense y dejó varios heridos, pero nunca sabremos las razones que lo orillaron a realizar esa masacre debido a que murió después de abrir fuego contra los paseantes.

Sin tener la información precisa al momento de escribir este texto, lo más seguro es que esta persona estuviera atravesando algún tipo de padecimiento mental tan común en nuestro país: el 30% de los mexicanos padecemos algún tipo de trastorno mental siendo las más comunes la depresión, la ansiedad, las adicciones, trastornos bipolares, déficit de atención etc.

Y si a estos padecimientos le sumamos que las crisis socioeconómica y sanitarias agudizan o incrementan los síntomas de estas enfermedades mentales en forma potencial. Seguramente la combinación del padecimiento y alguna inestabilidad o aprieto desembocó en los hechos ocurridos hoy en Teotihuacan.

Así como hoy está en boga la salud física en nuestro país es urgente el promover espacios dedicados a la salud mental sin que sean psiquiátricos porque la simple denominación de estos hospitales ahuyenta a todo mundo. Clínicas de salud mental que apoyen a los pacientes a subsistir en forma socialmente correcta en este plano y buscar reducir estos hechos tan lamentables.

      

 

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Miguel Ángel de la Rosa

Político, abogado y contador público certificado. Nacido en Puebla. Como periodista ha sido colaborador en radio, televisión y periódicos locales. Como político ha sido Presidente Estatal del PRD. Funcionario en los poderes ejecutivo y legislativo federal y estatal.