La economía de la guerra contra Irán

  • Luis Ochoa Bilbao
Estados Unidos comienza a pagar los costos económicos de la guerra

En una guerra asimétrica, donde un bando es militarmente más poderoso que el otro, Estados Unidos e Israel buscan acabarla pronto para evitar los enormes costos que implica el conflicto. Irán, el país débil, busca prolongarla, sabiendo que el precio económico de la guerra podría otorgarle una ventaja ante su debilidad militar. Justo eso es lo que está pasando ahora.

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, ya representa uno de los conflictos más costosos de los últimos años en Medio Oriente. En apenas seis días de operaciones militares, el gobierno estadounidense informó al Congreso que el costo inicial superó los 11 300 millones de dólares, principalmente destinados a municiones de alta precisión, operaciones aéreas y despliegue militar en la región.

Las cifras muestran la enorme intensidad financiera del conflicto. Durante los primeros días de la guerra, Estados Unidos llegó a gastar cerca de 2 000 millones de dólares por día, especialmente por el uso de misiles guiados, bombas inteligentes y operaciones aéreas de gran escala. Además, tan solo en los dos primeros días de combate se gastaron alrededor de 5 600 millones de dólares en municiones, según estimaciones del Pentágono.

Israel también enfrenta costos significativos. Estimaciones citadas por autoridades financieras israelíes señalan que el país podría estar gastando alrededor de 3 000 millones de dólares por semana en operaciones militares, defensa antimisiles y movilización de fuerzas armadas.

Los especialistas advierten que el costo total podría crecer rápidamente si el conflicto se prolonga. Algunos análisis señalan que una guerra de varias semanas podría alcanzar decenas o incluso cientos de miles de millones de dólares, considerando gastos militares directos, despliegue de tropas, reposición de armamento y efectos económicos globales como el aumento del precio del petróleo.

Además del costo militar directo, la guerra ya está afectando la economía regional. La incertidumbre en el Golfo Pérsico y la amenaza sobre rutas energéticas clave —como el estrecho de Ormuz— han provocado aumentos en los precios del petróleo y fuertes pérdidas en sectores como el turismo en Medio Oriente. Si el precio del barril del petróleo supera los 100 dólares por barril, la economía estadounidense podría entrar en recesión.

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán no solo tiene consecuencias militares y geopolíticas, sino también un enorme impacto económico global, cuyo costo final podría multiplicarse si las hostilidades continúan durante los próximos meses.

Además, el costo de la guerra y sus repercusiones en la economía estadounidense también amenazan con poner a los seguidores de Trump en su contra. Finalmente, las últimas guerras de Estados Unidos (Afganistán e Irak) han salido contraproducentes para sus presidentes; parece ser una lección no aprendida.

Opinion para Interiores: 

Anteriores

Luis Ochoa Bilbao

Internacionalista y sociólogo. Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la BUAP. Se especializa en temas de política exterior, cultura política y sociología de las relaciones internacionales.