Gabrielle Chumacero, diputada trans de Puebla

  • Alejandra Fonseca
Juntas iniciamos el Programa Municipal de Derechos Humanos por el año de 1987

Antier fue cumpleaños de Gabrielle Chumacero Rodríguez, primera diputada trans en el Honorable Congreso del Estado de Puebla, LXII Legislatura, a quien conozco desde hace 37 años. Somos buenas amigas y confidentes por lo que me convidó a su festejo en petite comité.

Gabrielle pertenece a la comunidad LGBTTTIQ+ y me honra sobremanera cuando me nombra públicamente como su “mentora”, ya que, cuando iniciamos el Programa Municipal de Derechos Humanos en 1987, elle se inscribió.

Ayer que la veía me preguntaba cómo había sido su camino hacia esta responsabilidad en el Congreso. Hice memoria de su presencia en nuestras reuniones semanales del grupo trans donde llegaba siempre alegre, asertiva y perspicaz cuando nos sumergíamos en analizar, definir, discutir y reflexionar lo que significan los “Derechos Humanos”, la “diversidad sexual” y sobre todo ir creando conciencia de las características discriminantes de la conservadora y vigilante sociedad poblana.

Mientras ayer convivíamos la observaba para tratar de intuir su interioridad y el ¿cómo fue? ¿Qué decisiones fue tomando según las oportunidades que se le presentaron para hacerse del camino que la guió hasta aquí? ¿Cuál fue su evolución, su aprendizaje y el desarrollo de habilidades para, primero, pensarse como representante política de toda una comunidad, y después, ejecutar el proyecto?

De inmediato me respondí: Una de las grandes habilidades que Gaby siempre mostró es su instinto gregario (agruparse para encontrar pertenencia, buena convivencia y seguridad). Me explico: mientras muches de elles competían y rivalizaban por la mínima pendejada, Gaby siempre fue factor de unión, de conciliación, de cordialidad y paz, cuestión que a la fecha muestra como líder del gran equipo de asesores jóvenes que la auxilian en el desempeño de sus funciones.  

Estaba en mis cavilaciones, cuando Dennise -con quien recordaba los muy divertidos juegos de voleibol contra los judiciales ¡y les ganábamos!- me sacó de mi introspección al preguntarme: “¿Por qué no tomaste las tantas oportunidades que tuviste de continuar un camino político?” Respondí de inmediato: “Yo me divorcié con un bebé de brazos. Mi prioridad siempre ha sido mi hijo; nunca fue opción dedicarme a la política, a pesar de las oportunidades… y no me arrepiento.”

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Alejandra Fonseca
Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes