Mikhail Baryshnikov, danza y comunidad
- Elvira Ruiz Vivanco
Misha se formó en la Escuela Rusa de Ballet Clásico y hasta mediados de los años setenta es primer bailarín del reconocido Ballet Kirov. Luego hasta fines de los años ochenta dirige el American Ballet Theatre. Después incursiona en la creación e interpretación coreográfica de las tendencias dancísticas de los estilos moderno y contemporáneo.
El brillo de su talento histriónico le abre espacios en los medios audiovisuales participando como actor en varias películas y distintos programas televisivos.
Asimismo, Mijaíl además de interpretar los protagónicos más relevantes del repertorio del ballet clásico, también se ha involucrado en causas sociales liderando espacios de creación y transformación humana mediante el arte escénico como su Baryshnikov Arts que este 2025 celebra su XX aniversario.

Aquí cobija laboratorios artísticos en los que se apoya a artistas de distintas nacionalidades para que concreten sus ideas creativas. Además del programa de residencia en el Baryshnikov Arts se financia parte de la producción y se auspicia la difusión de las propuestas a través de la organización de talleres y temporadas artísticas y culturales.
En estas dos décadas el Centro de Artes Baryshnikov (BAC) se ha posicionado en su calidad de productor de obras particularmente de las artes del espectáculo. Ha gestado más de 270 performances que involucran: investigación estética, creación de obra, asesoría profesional en la ejecución, ensamble y presentaciones y, especialmente brinda difusión en escaparates de amplia visibilidad que impulsan considerablemente las carreras de los artistas.
La enorme trayectoria de este apasionado de las artes escénicas Mijaíl Baryshnikov, vigente en su aporte artístico y congruente en su acontecimiento profesional y su generosidad personal; asociado con otros gestores y filántropos sensibles a las múltiples posibilidades que conlleva la promoción del arte cercano a la sociedad, convirtieron un estacionamiento en un bello complejo artístico y cultural orquestado por gente del gremio que sí conoce desde las vísceras los menesteres y complejidades del medio.
Dramaturgos, directores escénicos, músicos, coreógrafos, performers, bailarines y artistas multimedia; encuentran en el BAC, un espacio viable para la profesionalización y el posicionamiento de su apuesta creativa en la meca performática.
El doctor honoris causa de la Universidad de Nueva York Mijaíl Baryshnikov fue el elegido este año para transmitir el Mensaje del Día Mundial de la Danza 2025, que a la letra reza:
Se dice a menudo que la danza puede expresar lo indecible. La alegría, el dolor y la desesperación se hacen visibles; expresiones encarnadas de nuestra fragilidad compartida. En este sentido, la danza puede despertar empatía, inspirar bondad y despertar el deseo de sanar en lugar de dañar. Especialmente ahora, mientras cientos de miles de personas sufren guerras, lidian con la agitación política y se alzan en protesta contra la injusticia; la reflexión honesta es vital. Es una carga pesada para el cuerpo, la danza y el arte. Sin embargo, el arte sigue siendo la mejor manera de dar forma a lo no expresado, y podemos empezar por preguntarnos: ¿Dónde está mi verdad? ¿Cómo me honro a mí mismo y a mi comunidad? ¿Ante quién respondo?
La profunda brevedad del discurso del actual gran señor de la danza Mijaíl Baryshnikov nos sacude de la abulia creativa y nos convoca a descubrir la razón de nuestro transitar en este limen que llamamos existencia. Pues nos es insoslayable el aporte de la danza cual medio de cuestionamiento y transformación para el bien común.
Entonces, potenciar la concienciación comunitaria mediante la danza favorece la mejora continua de los danzantes y los receptores de estas prácticas de cambio y cohesión permanente. Dicha prospectiva multidimensional e incluyente promueve la participación colectiva autónoma, engarzada en la senda de transformación sustantiva vía el arte y la cultura en tanto recursos nutricios del lazo singular y social.
Así es que, si desde la danza se han dislocado los repertorios somáticos predecibles es factible descolonizar a los cuerpos en acto de acontecimiento no únicamente en el piso de duela o linóleum, sino en primera instancia en el piso de realidad claramente planteado y también en el imaginario convencionalmente acordado.
O sea, emancipar a la diversidad de corporalidades de los patrones impuestos en esta época de sedentarismo masivo se hace indispensable, ponderándose las prácticas corporales como una alternativa coherente para articular escenarios de convivencia y liberación personal y colectiva favorecedora de la cultura de paz.
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Artista escénica y audiovisual. Profesora Investigadora en la Facultad de Artes y en la Facultad de Filosofía y Letras (BUAP). Doctora en Ecoeducación (IUP) con Maestría en Psicoanálisis y Cultura (ELP) y Licenciatura en Teatro y Certificado en Danza por la UDLAP. Diplomado Gestión y Creación de Proyectos Escénicos (INAEM Madrid).
