Juegos Olímpicos: igualdad y desigualdad
- Víctor Reynoso
Los juegos olímpicos son una expresión de la igualdad como valor humano. Son también una expresión de desigualdades. No por casualidad surgieron en Grecia. Es una de las pocas sociedades donde la igualdad entre ciudadanos era un hecho.
Competencias de este tipo son impensables en sociedad feudales o teocráticas, fundadas en presuntas desigualdades. Imposible que el hijo de un señor feudal compitiera con un siervo. Si el caballero resultaba derrotado por el campesino, se derrumbaba uno de los pilares del orden social.
En esa línea los juegos olímpicos han sido una de las mejores experiencias contra el racismo. El mayor emblema de esto es la participación de Jesse Owen en los juegos de Berlín en 1936. El corredor norteamericano le echó a perder la fiesta a Hitler, al derrotar a los atletas de la presunta raza aria.
El caso de Owen es uno de los más relevantes símbolos en la historia del siglo XX, pero los casos contra el racismo los podemos ver en cada justa olímpica.
Los juegos olímpicos también expresan desigualdades. Entre los individuos, obvio, pero lo que me interesa aquí es entre las naciones. Porque el desempeño olímpico de un país puede reflejar otras realidades.
De 84 países que en los juegos políticos de este año obtuvieron medallas, sólo uno, Estados Unidos, obtuvo más de 100. De los demás, sólo cuatro obtuvieron más de 50 (China, Australia, Francia y Gran Bretaña). Otros seis lograron entre 25 y 50 (Japón, Países Bajos, Corea, Italia, Alemania y Canadá).
Ningún país latinoamericano entra en esta lista. México fue ubicado en el lugar 65, con cinco medallas, tres de plata y dos de bronce. Poco, para un país que es el décimo en número de habitantes y el décimo segundo por el tamaño de su economía.
El desempeño olímpico, ¿refleja otras características de la sociedad? Desde luego que sí, aunque no siempre sea claro ni de manera lineal. Seguramente está relacionado con otros indicadores como nivel educativo, capacidad organizativa y calidad de vida. Nuestro país no quedó bien parado.
Sea lo que sea, hay que festejar la realización de este evento internacional, en lugar de guerras, competencias deportivas. Hay desigualdades, pero son producto de la organización social, no intrínsecas a las personas o a los grupos.
En esta fiesta de la paz, me parece muy bien que se haya excluido a Rusia, por haber iniciado una guerra. Por la misma razón creo que se debió excluir a Israel.
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Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.
