La sucralosa produce daño genético
- José Ramón Eguibar Cuenca
Desde hace varios años la industria de los alimentos ha buscado nuevos endulzantes que no sean azúcar. En ese camino primero se tuvo la sacarina, para después agregar otros compuestos de los cuales la sucralosa (Splenda) ha sido uno de los más usados en refrescos, galletas, comida procesada, cereales, yogurt, goma de mascar, gelatina y otros alimentos.
Un reciente estudio publicado en una revista de toxicología muestra que células de la sangre humanas y en porciones de intestino la sucralosa es capaz de dañar el ácido desoxirribonucleico (ADN), nuestro material genético. Cualquier sustancia que daña el ADN se le denomina genotóxico, y el estudio muestra que en las células de los tejidos estudiados la sucralosa se convierte en sucralosa-6-acetato, que es el que actúa como genotóxico, esto es para dar sabor dulce.
En muchos alimentos se alcanzan los niveles de sucralosa-6-acetato por arriba de los límites permitidos en la legislación europea. Por otra parte, la Agencia de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos de América (FDA) reporta que la sucralosa es 600 veces más dulce que la azúcar de caña. En más de 110 estudios la FDA donde se ha probado sucralosa no se han encontrado efectos dañinos en animales o en humanos. Pero en este nuevo estudio se ha podido determinar con claridad que sí existe daño en los tejidos estudiados. Por lo que se requieren de estudios adicionales para tener claridad sobre los posibles daños que causa este edulcorante de amplio uso.
Es importante mencionar que las personas que ingieren sucralosa han descrito diversos síntomas como son el ardor de estómago, digestiones dolorosas, exceso de gases y flatulencias, hinchazón en la región del vientre e incluso diarrea. De manera relevante debemos analizar las etiquetas de los alimentos denominados “light”, ya que si contienen sucralosa debemos evitar ingerirlos hasta estar seguros de que no es dañino. Es importante decirles amables lectores, que estos alimentos con sucralosa no deben ser ingeridos por niños, mujeres embarazadas y en las personas de la tercera edad.
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Médico de profesión, maestro en Ciencias Fisiológicas por la BUAP y doctor en Neurociencias por el CINVESTAV del IPN. Es miembro del SNI y de la Academia Nacional de Medicina. Actualmente es director General de Internacionalización de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
