Pobreza mental
- Elmer Ancona Dorantes
Uno de los problemas más comunes que envuelve a los políticos de México es su pobreza mental. Están al frente de las posiciones de poder y no intentan maximizar ni potenciar su pensamiento. Tienen limitación de miras y eso para cualquier sociedad es fatal.
Las comunidades no crecen en bienestar, por el contrario, expanden sus indicadores de pobreza y miseria; mientras los habitantes padecen las inclemencias de la micro y macroeconomía, los políticos debaten asuntos superfluos en sus centros de poder. Debaten, no hacen.
¿A qué se debe? Muchos de los que llegan a los mejores puestos de decisión no tienen la mínima idea de lo que es la gobernabilidad ni la gobernanza. Han escuchado de estas figuras, pero no las ejercen.
Difícilmente logran establecer una coordinación eficaz, eficiente y efectiva entre sus áreas de gobierno porque quienes fungen como servidores públicos tratan, todos los días, de contener el golpeteo público de sus opositores. Y así se les va la vida.
Otra razón es que los políticos piensan tanto en las posiciones de mediano y largo plazos que se convierten en auténticos políticos del futuro, olvidando las necesidades más apremiantes del presente de los sectores vulnerables a quienes juraron servir. Podrían pensar en lo que viene, por supuesto, pero sin descuidar en lo absoluto lo que ahora tienen.
Maximizar el pensamiento, esa es la clave para salir del letargo en el que viven políticamente. Es la mejor fórmula. Si no piensan bien gobernarán mal. Esa es una regla de oro.
Y lo más relevante: hacer sinergias, cohesión social, labor de integración con los diferentes estratos comunitarios y no sólo con los sectores sociales. La sociedad civil y los ciudadanos en general agradecerán enormemente ser gobernados con inteligencia.
La pobreza mental de los políticos está muy de moda en México, pero para todo hay solución: concentrarse profundamente en sus responsabilidades, olvidarse del golpeteo voraz de los opositores que, en más de las veces, no representan dignamente a la sociedad.
Los políticos -y más los gobernantes- deben rodearse de gente capaz que sepa decirles cómo hacer las cosas, cómo conducir a una sociedad cada vez más demandante e inteligente. Sólo así saldrán de su miseria intelectual.
@elmerando
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Periodista y analista político. Licenciado en Periodismo por la Carlos Septién y maestro en Gobierno y Políticas Públicas por el Instituto de Administración Pública (IAP) y maestrante en Ciencias Políticas por la UNAM. Catedrático. Ha escrito en diversos medios como Reforma, Milenio, Grupo Editorial Expansión y Radio Fórmula.
