Las muy nombradas competencias

  • María Teresa Galicia Cordero

Una de las críticas  al enfoque por  competencias, se basó en la existencia de un  modelo dominante de los cambios europeos  que fueron  incorporados de manera acrítica y tropicalizados en el país,  argumentando que existían  nuevos retos para los sistemas educativos dentro de los procesos de mundialización, modernización y de desarrollo tecnológico, ya que se requerían de  individuos que comprendieran  y funcionaran en un mundo cambiante, donde se atendieran realmente  los  desafíos colectivos sociales. 

Actualmente, siguen los cuestionamientos y la resistencia ante este enfoque, principalmente de los actores sociales inmersos en educación, ante la alta percepción de fracaso escolar basada  en los magros resultados de las evaluaciones internacionales y nacionales aplicadas, que ponen en evidencia  el incumplimiento de los propósitos planteados por los planes y programas y en el  alejamiento de los dominios de aprendizajes necesarios para la incorporación de los egresados al ámbito  laboral y a su desenvolvimiento exitoso en una sociedad tan  compleja como es la nuestra.

De ahí que uno de los problemas permanentes en el ámbito educativo es   responder al cuestionamiento:

¿Cuáles son los saberes necesarios para el futuro?

Las competencias implican una gran complejidad, porque no todo depende de los planes y los programas, ni tampoco de los maestros, deben de apoyarse en la movilización de recursos psicosociales. En ellas se han basado las últimas reformas escolares y hay   que reconocer que la adopción del enfoque no siempre se realiza con las mejores estrategias y que  no se adapta a la diversidad de los  contextos. Pero son útiles para generar condiciones que nos permitan reflexionar sobre el papel de la educación formal y los  análisis necesarios derivados.

El papel de la investigación educativa es crucial para acompañar las adopciones de iniciativas sobre el  uso de este enfoque o de otros,  así como en el desarrollo de metodologías cuantitativas  y cualitativas que permitan  monitorear lo que sucede en las aulas  por la adopción de los diversos enfoques. Solo así será posible  mejorar los niveles de aprendizaje en los  sistemas escolares.

Si en verdad se realizará una reforma educativa curricular, espero que  no se opte por visiones simplificadoras, esquemáticas, de relumbrón o reducidas  a una salida emergente a los grandes problemas educativos que ahora existen.

Todo enfoque que se adopte, deberá  partir de toda una   estrategia adecuada que permitan la  actualización y modificación de los planes de estudio, instrumentada a partir  de ejercicios de reflexión colaborativa,  en los que se establezca una comunicación constante entre el equipo de diseño, de  re-diseño, investigadores, egresados y cuerpo docente, cuyo único propósito  sea la necesidad de mejorar los aprendizajes  de los alumnos.

Ojalá pues, ojalá.

 

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María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.