Celerino Cano Palacios (Primera Parte)

  • José Alarcón Hernández
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El profesor Adolfo Ayuso Martínez describe los primeros pasos de nuestro biografiado:

“Al mundo de la vida llegó el tres de febrero de 1889, en la sonriente población de Atempan, estado de Puebla. Sus padres fueron Manuel Cano y la señora doña Trinidad Palacios de Cano”.

“Llevado a la ciudad de Puebla, los estudios primarios los hizo en la escuela “Lafragua” y en la escuela anexa a la Normal de la propia ciudad”.

“Los estudios para ejercer la docencia, los realizó en el Instituto Normal del Estado de Puebla, donde con las más altas calificaciones se graduó el nueve de octubre de 1911”.

A los veintisiete años de edad, Celerino figuró como diputado federal suplente de Porfirio del Castillo, quien representó al distrito electoral federal 12 de Chalchicomula precisamente en el Congreso Constituyente 1916-1917.

Celerino fue diputado por el primer distrito, con cabecera en la ciudad de Puebla, integrando la XXIII Legislatura del Estado, 1917-1919, la cual aprobó la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Puebla, consecuencia de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicada el cinco de febrero de 1917.

Los nombres de los integrantes de esta legislatura quedaron inscritos en la biografía de Miguel Moto V.

Siendo diputado, presentó una iniciativa que proponía imponer a las corridas de toros, una contribución equivalente al 15% de la entrada bruta. Según los rumores de la época, la razón de aquella actitud era la de adular al presidente de la república, a quien no gustaba la fiesta brava.

Celerino, fungió como Secretario General de Gobierno, por ministerio de la ley –era Oficial Mayor–, cuando Claudio Nabor Tirado, siendo Secretario General se encargó del despacho en marzo de 1922.

El profesor Celerino fue Secretario General de Gobierno del 27 abril de 1922 al 8 de diciembre de 1923 -sustituyendo al también profesor Claudio Nabor Tirado- durante el periodo del gobernador interino, el también profesor Froylán Cruz Manjarrez.

Celerino tenía treinta y tres años de edad, cuando asumió el cargo de Secretario y leyó en los periódicos el ascenso de Benito Mussolini al poder. Como gran maestro que era, comprendió que la vía armada no era el camino para generar cambios y que la fuerza recaía en el poder de la política como institución.

Fue partícipe de la institucionalización de la Revolución Mexicana, misma que brindó una gran estabilidad en todo el territorio mexicano, además de que comprendía muy bien la frase utilizada por el Presidente, general Álvaro Obregón, para mediar los conflictos: “Ningún enemigo resiste un buen cañonazo... pero de $50 mil pesos”.

Tuvo como compañeros de gabinete a Aurelio M. Aja, Tesorero General del Estado; al Ing. Luis G. Margayn, Jefe del Departamento de Fomento, de Estadística e Instrucción; el Profesor Eliécer Oliver, Presidente de la Junta Directiva de Educación Primaria; Manuel G. Barradas, Secretario Particular; al Ing. David Manjarrez, Vocal de la Comisión Local Agraria; a José Manuel Olaes, Administrador Principal del Timbre; a Baraquiel M. Alatriste, Administrador de Correos; a Carlos Samaniego, Director del Conservatorio de Música del Estado y al Profesor Teófilo Ariza, Director del Instituto Normal del Estado.     

Mientras fungía como Secretario General de Gobierno, tenía fresca en la memoria que el XXV Congreso del Estado, 1921-1923, había sido disuelto por resolución de la Cámara de Senadores el 3 de abril de 1921, cuyo presidente de la Gran Comisión era el diputado por Chalchicomula Rodolfo Guerrero.

Sus integrantes están en la biografía de Arcadio Escobedo.

Estos diputados no disfrutaron del cargo ni tres meses.

Cayeron por las intrigas palaciegas y los odios de los integrantes de la clase política, por la lucha por el poder.

Por ese hecho tuvo trato con los diputados de la XXVI Legislatura Local, que completaron el periodo de la anterior durante 1923. A esta pertenecieron veintitrés diputados en vez de diecisiete como la anterior: Rafael Escobar y V., Aurelio M. Aja, Matilde G. Reyes, Jesús E. Cruz, Eduardo Vivanco, Hilario Galicia, Aurelio Rodríguez L., Luis Bermúdez, Manuel M. Herrerías, José Nájera Lagarde, Enrique de la Torre, Leobardo Lechuga, Manuel E. Aguilar, Aurelio Cortes, Antonio Moro, Leopoldo R. Galván, Herón Jiménez, Ricardo Gutiérrez, Enrique Carmona y R., Efrén Herrera Ortega, Enrique León, Moisés Macip y José Refugio Reyes. 

En esos años era presidente de la república el general Álvaro Obregón, del 1 de diciembre de 1920 al 30 de noviembre de 1924, y el Secretario de Gobernación Federal el ínclito general y profesor Plutarco Elías Calles, del 1 de diciembre de 1920 al 1 de septiembre de 1923.

A Celerino también le tocó tratar con el senador poblano Claudio Nabor Tirado, 1922-1924.

Celerino fungió como Secretario General de Gobierno por ministerio de la ley –era Oficial Mayor– cuando Claudio, siendo Secretario se encargó del despacho del poder ejecutivo en marzo de 1922.

La sede del Departamento del Poder Ejecutivo se localizaba en el antiguo Palacio Episcopal, en la avenida 5 Oriente, número 1.

Durante ese lapso, dirigía la arquidiócesis de Puebla, el segundo arzobispo Enrique Sánchez Paredes, quien tenía cuarenta y seis años de edad y era originario de Amozoc.

En esos años de 1922-1923, se publicó el Directorio “Alatriste” del estado de Puebla, en cuya carátula se anunciaba la Cervecería Moctezuma S. A. “La única cerveza en México” decía el comercial. Se  imprimió en la linotipográfica “La Enseñanza Objetiva de Puebla”.

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José Alarcón Hernández

Lic. en economía, con mención honorífica. Diputado Local dos veces y diputado federal dos ocasiones. Subsecretario de Educación Superior de la Entidad y Subsecretario de gobernación del Estado. Autor de 8 libros publicados por la Editorial Porrúa. Delegado de la SEP Federal en el Estado. Actualmente Presidente del Colegio de Puebla. A.C.