Los orígenes de Veracruz (y un poco los de Puebla también)
¿Cuántas veces no ha escuchado querido lector que la ciudad de Puebla se fundó en 1531 por qué se “necesitaba una ciudad de paso entre el puerto de Veracruz y la ciudad de México”? Parece inevitable pensar que, tanto la ciudad de Puebla como el puerto de Veracruz fueron urbes construidas para el beneficio de la economía castellana.
Es interesante analizar que justo hoy—viernes 10 de julio--, se cumple un aniversario más de un hecho histórico que se analiza poco y que fue determinante en la fundación de la ciudad de Puebla: en 1519 Hernán Cortés escribió una carta de relación a Carlos I de España y V de Alemania notificándole de la fundación del ayuntamiento de la Veracruz y justificando su ruptura con el gobernador de Cuba y su independencia como adelantado en territorio mexicano.
La acción cortesiana de fundar una ciudad imaginaria de Veracruz con todo y Ayuntamiento parece un mero pie de página en la historia mexicana, pero fue una de las acciones más importantes que realizó Hernán Cortés para independizar su movimiento armado y justificar la conquista del imperio Azteca.
Recordemos que el gobernador Diego de Velázquez armó la expedición para la conquista del actual territorio mexicano.
Los españoles en ese punto ya habían conquistado las Antillas mayores (Cuba, Jamaica, la isla de Santo Domingo y Puerto Rico), así como el istmo panameño.
Los indígenas que habitaban esos territorios—Caribes y Arawaks--, vivían un proceso cruel de exterminio por la ambición de los castellanos que querían explotar económicamente las islas antillanas con la finalidad de acumular de esas tierras la mayor riqueza posible.
Autores como Walter Mignolo afirman que ese fue el comienzo despiadado de la lógica capitalista que tantas repercusiones tuvo para el hemisferio occidental.
Pero pocas son las personas que se conforman con lo que ya tienen y entre más se posee más se desea.
La Corona castellana animó la exploración de otros territorios en lo que se pensaba eran islas o tierra firme.
La adquisición de más territorios ayudaría a aumentar los caudales de la corona y les daría trabajo a los soldados jóvenes y desempleados que no habían sido favorecidos con el reparto de las encomiendas en las islas caribeñas y que representaban un peligro latente de rebelión.
En la primera etapa de la conquista de México vemos elementos de amiguismo y corrupción que serían endémicos en la historia de nuestra nación mexicana: Diego de Velázquez gobernador de Cuba tenía un cuate—Hernán Cortés--, que bien quería y que era hasta pariente político porque se casó con Catalina Suárez cuñada del mismo gobernador Velázquez.
Aparte de las relaciones familiares Cortés fue secretario del gobernador de la isla de Cuba y su participación en la conquista cubana le valió una encomienda isleña.
Vemos en Cortés las características de un político exitoso que siguió los pasos que muchos de nuestros políticos mexicanos continúan persiguiendo: emparentar con alguna figura importante de la política, ganarse su confianza, hacerle la barba a cambio de la adquisición de distintas prebendas laborales.
La confianza que Velázquez le tenía a Cortés y la información que había obtenido el gobernador de la isla sobre los territorios de tierra firme y de las culturas indígenas de la zona que parecían ser civilizadas en comparación con los de las islas caribeñas, parecían garantizar un mayor caudal para las personas que participaran en la conquista.
Hernán Cortés empezó a mostrar su verdadera cara a medida que se montó la expedición para explorar y conquistar los territorios desconocidos.
Lo que vio Velázquez no le gustó y trató de quitarle el mando de la expedición a Cortés, pero este enterado anticipadamente de la decisión de su pariente político, zarpó de la isla hacia lo que ahora es México.
Su decisión de romper con Velázquez y el riesgo latente de que lo removiera del cargo, propició que Cortés proclamara su independencia, no de la Corona española, pero sí de su pariente político y antiguo amigo.
La decisión de fundar la ciudad de Veracruz fue precisamente el acto de un hombre que sabía que estaba en peligro de ser depuesto de su cargo.
Después de navegar por la costa de la península de Yucatán y Tabasco, arribó a tierras jarochas y creó la ciudad de Veracruz.
No había nada más que playa, las aguas del golfo el cielo y peligro tierra adentro, pero al fundar el puerto se fundó un Ayuntamiento que inmediatamente le delegó a Cortés la facultad de representar a los españoles en la conquista mexicana y efectivamente le quitaba el poder a Diego de Velázquez sobre la empresa mexicana.
Esa es la razón por la que nace el puerto, que posteriormente sería cambiado a su situación geográfica actual y que le brindó a Cortés la legitimidad que confería el derecho castellano de independizarse de su antiguo patrono.
Este día recordamos la acción inteligente de Cortés que justifico ante el rey de España la decisión de independizarse del Gobernador de Cuba sirviendo a la Corona castellana.
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