El PRI, El PAN y los independientes poblanos rumbo al 2016
En política las victorias y las derrotas tienen una particularidad: ninguna de las dos es eterna. De la misma manera es que en ese rubro tampoco debe a NADIE dársele por muerto, a menos aseguran, que sea enterrado boca abajo. Bajo esas premisas debemos analizar lo que ocurre con los actores poblanos con miras a suceder a Rafael Moreno Valle.
Vayamos por partes. En primer lugar es necesario decir que para ser candidato independiente a gobernador, todos los personajes locales –absolutamente todos- van más que atrasados. Y es que ese no es un asunto de “querer”, es un asunto de “poder” construir una candidatura ciudadana. Para ser más claros y recurrir al ejemplo, basta decir que el caso de Jaime Rodríguez en Nuevo León empezó a construirse hace dos años bajo la idea de hacer un movimiento, y no una campaña. Eso sin decir que al carisma y personalidad del Bronco, había que sumarle un excelente trabajo de redes en el estado con mayor conectividad del país, un buen marketing –a cargo de Memo Rentería-, una idea clara de que tarde o temprano se dejaría el PRI, un grupo fuerte de operadores, una gran historia que contar para hacer click con la gente, y un hartazgo ciudadano hacia el PRI y el PAN. De entre todo esto, ninguno de los aspirantes poblanos tienen nada y cuando mucho, hay en el estado un desencanto de dos partidos que aunque con siglas distintas, comparten nombres.
Dicho esto, vayamos a lo que ocurre con los 2 únicos partidos que ahora tienen chance de ganar:
PAN
Se trata de un partido ahora mismo pulverizado entre panistas puros y neo panistas, estos últimos a la vez peleados entre sí por considerarse un grupo “morenovallistas” de origen, y los otros no tanto. Si por sus liderazgos fuera, ahora mismo tendrían tres distintos aspirantes al gobierno del estado: Eduardo Rivera, el ex alcalde, por el lado de los panistas puros; Jorge Aguilar Chedraui, diputado local, por los “morenovallistas” de origen; y Antonio Gali, presidente municipal de la capital y sin militancia blanquiazul, por los neo panistas que llegaron después.
Unidos todos en bloque cuando el sexenio y el presupuesto iniciaban, hoy pelean entre sí cuando el sexenio está en picada, el presupuesto está en sus últimas y el sabor de la derrota se ha probado por vez primera. Acción Nacional en Puebla parece tener hoy un camino complicado y que pareciera estar diseñado bajo la línea de llegar hasta las últimas consecuencias. El líder del PAN local, Rafael Micalco, está peleado de manera fuerte con el gobernador y su “operador estrella” Eukid Castañón. Los viejos panistas han salido a la calle para reclamar al gobernador y a no ser que lleguen a un arreglo ilógico pero metálico ($), se antoja difícil una solución en menos de 6 meses, pues en la realidad es que los militantes blanquiazules apenas se han dado cuenta de que el actual gobierno operó siempre con todos, menos con ellos.
En la pasada campaña electoral federal, un mensaje fue el común denominador de los partidos opositores: atacar aquellas obras o acciones del gobierno poblano que al ciudadano le acabaron hartando. Fue común entonces escuchar a movimiento Ciudadano y al PRI atacar con spots las caras fotomultas, los ineficientes verificentros y los despidos masivos. Mientras Acción Nacional se enfocó en hacer spots “tetos” con aspirantes bobos ante la cámara dueños de un vago story telling y un discurso de continuidad que no resultó tan comprable, recibía los palos opositores al dos por uno. En comunicación política es claro que las elecciones se ganan por dos razones (decía Josep Napolitan): el corazón o el estómago. Mientras que la oposición le daba argumentos al hígado del elector, el PAN repetía ingenuamente un spot estéticamente cumplidor y bien hecho, pero sin fuerza ni brillo en lo importante: el mensaje. Los aspirnates vivían en Disneylandia, los electores no.
Así las cosas, está claro que el PAN tiene mucho que corregir en poco tiempo. La llegada del nuevo líder nacional , afin al goberndor Moreno Valle, podrá ayudarle a recomponer un tanto, pero más en lo organizativo que en lo social, pues el descontento de lo que han sido hechos a un lado es real y tras 4 años y medios de aguante, dificil será convencerlos en lo que resta de administración. Aunado a ello, hay que decir que su aliado sexenal, el PRD, con la existencia de MORENA, ahora poco o nada suma. De acuerdo a la elección de junio 7, la suma de PAN y el PRD (563,204 votos) no alcanza los número de PRI Y VERDE (593,481 votos), mucho menos si al tricolor se le sumara el PANAL (92,514) en una posible alianza que se cerraría con Luis Castro para buena parte de los 12 estados en que habrá elección en el país y derivado de la alianza que empezará a operar este septiembre en el Congreso de la Unión.
Para su desgracia, el gobierno del estado comunica ahora mismo de manera deficiente. Spots hechos prácticamente con Power Point y sumamente cuantitativos –lo mismo con Ramírez, que con Crisanto o Cortazar- son el común denominador de una administración que quiere conectar con la gente sólo en épocas de informe. Se decidió dejar las “buenas noticias” a los medios tradicionales, pero si nos asomamos en los índices de popularidad del mandatario y el candidato anunciado, encontraremos con que ni el medio ni el mensaje han sido los correctos.
PRI
A este partido su primera gran victoria local del sexenio los ha regresado a la vida. A un año de la elección local , el triunfo en 9 de los 16 distritos y en la sumatoria de votos, le ha inyectado nuevos bríos para querer competir en julio próximo a fin de tratar de ganar la “mini gubernatura”. Después de varios intentos fallidos, cuenta con un delegado –Ismael Hernández- al que le hacen caso y que gracias al triunfo queda más que posicionado como una figura de respeto. Su lidereza estatal, calló la boca de más de un militante o periodista que la veía “poca cosa”. El resultado la avala. Sin embargo en ese partido habrá que recordarles la frase con la que abrimos este escrito: en politica, ni las victorias ni las derrotas son eternas.
Para nadie es un secreto que el logro del PRI fue la suma de todos los males del PAN. Un gobernador y un alcalde mal evaluados (con índices reprobatorios a una semana de la elección según las encuestadoras locales OPINA y BEAP), un hartazgo ciudadano a las acciones de gobierno que le pegan en su bolsillo y un Ación Nacional fragmentado, son parte escencial de un triunfo donde a favor sumó el ataque mediático de todos los partidos al PAN –con pésimas producciones, pero mensaje correcto-; el envalentonamiento de los alcaldes priístas que se rebelaron a las amenazas de los operadores blanquiazules, y una operación en día D apoyada desde otros estados para evitar la simulación de las bases que en otras elecciones dejaron de ir a las urnas a cambio de 500 pesos.
Para nadie es un secreto que la operación terrestre priísta en el país, es mejor que la panista. De hecho, la operación panista en Puebla es un derivado de la priista, es sólo que ahora el tricolor utilizó “mapaches” de mayor jerarquía e importados para ganar.
Todo eso ha hecho que el número de aspirantes pase de dos: la senadora Blanca Alcala y el ex alcalde de Puebla, Enrique Doger; a seis: los ex integrantes de la gestion marinista, Alejandro Armenta, Javier López Zavala, Juan Carlos Lastiri, y Guillermo Deloya.
Entre todos estos, el tricolor deberá encontrar su mejor carta para competir fuertemente y hasta para recuperar la gubernatura. Y deberá hacerlo con estrategia y pies de plomo, pues ninguna elección es igual a la anterior y las circunstancias que reinaron el 7 de junio NO imperarán el 5 de julio de 2016. Deberá entonces preguntarse y responder si contará de nuevo con la operación de la elección pasada; si el candidato será apoyado por todos los sectores o si habrá alguno que prefiera volver a apoyar al morenovallismo; si habrá recursos para operar en una elección que todos saben, se gana con dinero, dinero y más dinero; si habrá un candidato fuerte en MORENA; si contarán con un buen estratega electoral en materia de publicidad, y si se está de acuerdo en dejar de lado la simulación y el miedo a un gobernador que durante 4 años y medio los trajo con la cuerda corta.
Ahora mismo, la moneda está en el aire. Ganará, obviamente, quien empiece lo antes posible un buen trabajo de pre campaña, quien mejor entienda su realidad, quien mejor candidato tenga, quien planee una mejor estrategia, y aquel que menos errores cometa en el futuro inmediato.
@alexrod360
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