Fiesta de abril, de libertad y rosas
“El paraíso debe de ser una biblioteca infinita, donde cada pasillo se desdobla en nuevos lugares con todos los libros escritos”. Jorge Luis Borges
Por razones económicas, recordamos y festejamos el fallecimiento de tres grandes escritores acaecido un 23 de abril de 1616 (hace 399 años) Miguel de Cervantes, el Inca Garcilaso de la Vega y William Shakespeare.
La muerte de algunas de las mejores plumas de todos los tiempos, sirvió de pretexto para convertir al 23 de abril en el Día Internacional del libro y del derecho de autor. Dicha iniciativa, fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la Unesco, con el objeto de fomentar la cultura y de paso, vender más libros.
Al festejar al libro, también celebramos la libertad, pues ambos vocablos provienen del latín liber, “parte interior de la corteza de los árboles”, según Plinio el Viejo, antes de conocer el papiro, los antiguos romanos la usaban para escribir. Por ende, la mejor forma de adquirir libertad de conocimiento, pensamiento y expresión es devorando libros.
Mientras en Finlandia se leen 47 libros al año, en México el promedio es de dos, según el estudio “Hábitos de Lectura”, elaborado por la OCDE y la UNESCO, con lo cual ocupamos la posición 107 de 108 países. Aunque según el ranking elaborado por la agencia NOP World, México ocupa el lugar número 24 con 5.5 horas de lectura semanales (puede ser lectura de libros, internet, periódico, etc.)
La Encuesta Nacional de Lectura 2014 realizada por la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura reveló que leemos 2.94 libros al año. Los otros números siguen siendo apabullantes: menos del 50% de la población mayor de doce años lee libros. Sólo uno de cada dos hogares en México tiene entre uno y 10 libros que no son escolares. El 54% de los encuestados indicaron que no leen cotidianamente y el 35% aseguró no haber leído un solo libro en su vida.
Leer o no leer he ahí el dilema, (parafraseando a Shakespeare) pero tal vez sólo modificamos el modo con internet y podamos ver un renacer del libro, tanto en su versión clásica como en la electrónica.
Afortunadamente, la juventud se viene apropiando de la escritura/lectura como recurso de expresión en las redes sociales. La habilidad de compartir nuestro pensamiento y enriquecernos de otros es por la lectura.
La lectura es la forma perfecta para obtener información, mejorar nuestro lenguaje, descubrir nuevos mundos inimaginables, abrir horizontes. En un país en vías de desarrollo es el recurso esencial para difundir conocimientos.
En Europa, se regalan libros y rosas en esta fecha. Usemos una fiesta de abril como razón de peso para compartir las lecturas que nos gustan y mejorar nuestro promedio de lectura.
Sartre tenía razón, cuando comentaba “Estamos condenados a ser libres porque nacimos con ese derecho, es nuestra naturaleza”, y si libertad y libro tienen la misma raíz, leamos más para ser libres.
Pidamos más libertad e igualdad, es nuestra naturaleza, pidamos más lectura, más libros. Así la libertad y la lectura serán pasiones encontradas.
@Fer10Torres
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