Puebla es de los principales estados del país que expulsa a los Estados Unidos de Norteamérica a buena parte de sus habitantes. La causa: pobreza extrema e incapacidad del Gobierno para generar empleos y brindar mínimos de bienestar social, sin embargo, -lo que son las cosas-, ellos, nuestros paisanos tan menospreciados, son la fuerza económica de miles de familias y motor económico en el desarrollo de sus respectivas comunidades.
Sin el apoyo de los migrantes, quienes sienten hondo raigambre por sus lugares de origen, compromiso y responsabilidad de ayudar a sus familiares, la inseguridad social se hubiera desbordado con toda su potencialidad en la geografía poblana. Pero aún así, con todo el apoyo de la paisanada, las desigualdades sociales en solar poblano se acentúan: Existen obras de relumbrón, costosas e innecesarias, en la capital poblana que contrastan con la pobreza, que digo pobreza, miseria en una buena parte de los municipios poblanos.
Recientemente Rocio Osorno Velázquez, funcionaria del Instituto Nacional de Migración declaró que Puebla captó algo así como 393 millones de dólares en el primer bimestre del 2014 por concepto de envío de remeses de los migrantes.
La realidad es otra.
Los funcionarios no contabilizan los miles y miles de dólares que envían los paisanos a través de los cientos de maleteros, -peyorativamente les llaman “burreros”-, que diariamente viajan a los diferentes estados de la Unión Americana para llevar yerbas, retratos, recuerdos, cartas, etc., y traer de USA ropa, zapatos y alguna novedad para la familia. Adicional a todos los enceres, quienes se encargan de promover y organizar este tipo de envíos, entregan determinadas cantidades de dólares para ser entregados a los destinatarios en Puebla.
Son muchos los “empresarios”, originarios de Atlixco, Tepeojuma, Izúcar, Piaxtla y Acatlán, los que se dedican a esta actividad. Brindan trabajo bien remunerado, -200 dólares por viaje, con tres o cuatro maletas, de 25 a 30 kilos a Los Angeles, Cal., y US250 a Nueva York o Nueva Jersey-, independientemente de que les pagan boleto de avión, sobrepeso, ofrecen hospedaje y alimentación por espacio de tres días, tiempo que dura el viaje.
Este tipo de actividad tan menospreciada y mal vista por la sociedad, genera buena derrama económica para muchos sectores. Los camiones foráneos, con terminal aeropuerto, buena parte de su capacidad son de maleteros, al igual que el cupo de aviones.
Sin duda es un negocio, -ya lo vimos y lo vivimos- muy lucrativo para los “empresarios”, que además de pagar salarios y viáticos a maleteros, logran buenas ganancias, producto del cobro que hacen a quienes envían, bajo este sistema, sus “cositas”, además de que es una manera poco ortodoxa de estar en contacto de las personas que están en suelo americano y las que se quedaron en sus comunidades. Finalmente es una costumbre.
Por eso dicen que los caminos quitarán, las tradiciones, cuandio. SALUCITA DE LA BUENA.
El correo de los indocumentados
