No se olvida
Conmemoramos el 45 aniversario de la fecha que marcó a generaciones de mexicanos, lamentablemente no tanto a las actuales; por su generosidad en la demanda de una justicia básica que debiese existir en cualquier país que se ostentara entonces como democrático.
Un movimiento que duró escasos tres meses y que inició con una nimiedad como fue una pelea entre estudiantes preparatorianos y vocacionales quienes se entremezclaron con una marcha que celebraba la fecha de inicio de la revolución cubana; una gresca que por incapacidad de una policía acostumbrada a la represión excedió sus medidas y se tradujo en cientos de golpeados y detenidos.
Esta pequeña batalla que pudo haber quedado en solo una más de las sucedidas frecuentemente entre estudiantes, adquirió de pronto una dimensión sorprendente debido al creciente descontento público ante la dura represión de un gobierno que mantenía injustamente encarcelados a los celebres líderes Demetrio Vallejo y Valentín Campa, así como a literatos, poetas y pintores de la talla de David Alfaro Siqueiros quienes resultaron, junto con los estudiantes detenidos, ser la bandera para luchar a favor de la libertad de los presos políticos, a quienes se les aplicaba la ley por el delito de disolución social.
El movimiento creció de tal manera que la fiereza del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz se expresó en medidas extremas como la toma del edificio de la Preparatoria de San Idelfonso usando una bazuca, donde se produjeron los primeros muertos; siempre negados por las fuentes oficiales del gobierno.
A esto le siguió la toma violenta del zócalo, ocupada por cientos de estudiantes para que desde ahí se realizara el informe presidencial el primero de septiembre en respuesta a la invitación que el propio presidente hizo de estrechar la "mano amiga" con el pueblo de México y convocar a un dialogo público, respuesta que se dio con el desalojo de la plaza usando tanquetas del ejercito en contra de una multitud que literalmente era aplastada al tratar de impedir el avance de los efectivos militares... ¡nunca sabremos cuantos más murieron en este evento!
Junto con las acciones violentas provenientes de los cuerpos militares y paramilitares se procedía a la desaparición y encarcelamiento de líderes estudiantiles, o bien de intelectuales como José Revueltas, Heberto Castillo, todos ellos acusados de alterar el orden público.
No podremos olvidar la marcha del silencio convocada por el Rector Javier Barrios Sierra reuniendo a cientos de miles de ciudadanos que manifestaron estar en contra de la violencia pero a favor de un real dialogo entre el gobierno y el pueblo así como en defensa de la autonomía universitaria y sobre todo una democracia real.
El breve movimiento terminó con una masacre el dos de octubre de 1968, donde miles de estudiantes indefensos fueron emboscados entre las fuerzas del llamado batallón Olimpia y tropas del ejército regular, tres bengalas fueron la señal para terminar con la conciencia libre de un pueblo que demandaba solo justicia.
¿Cuántos murieron?...nunca lo sabremos, todo se ocultó, todo se negó, la prensa y la televisión actuaron como siempre... ¡callando!
Hoy México parece ser distinto, pero curiosamente el régimen que tenemos es del mismo signo y la tentación de la violencia y la represión no ha cambiado... ¡no olvidemos para que no tengamos que repetir la misma historia!
