¡No a la privatización del agua!
Mientras amplios sectores de la sociedad se movilizan contra las complicidades de la oligarquía política del país, en Puebla, en un acto de descaro sinvergüenza los diputados aprobaron la modificación a la Ley de Aguas para el estado de Puebla, reformando el articulo 31 y 118 donde se expresa “ los prestadores de servicio público tendrán las atribuciones para regular las participaciones del sector social o privado, celebrando instrumentos jurídicos, incluyendo sin limitar, concesiones o cualquier otros convenios o contratos, los cuales establecerán, derechos y obligaciones de las partes, las sanciones por incumplimiento, la posibilidad de ceder o gravar irrevocablemente, con el previo consentimiento del Concedente, los derechos derivados del título de Concesión o instrumento correspondiente”.
De esta forma se pretende privatizar el uso de agua potable, saneamiento y alcantarillado cediendo a empresas privadas la posibilidad de establecer tarifas sobre el uso de estos servicios públicos. En nuestro estado, Rafael Moreno Valle quien se perfila como futuro candidato a la Presidencia de la República por su proyección nacional, entrega el estado de Puebla como un banquete a las cúpulas políticas y empresariales, el ejemplo más claro es la rueda de la fortuna o “estrella de Puebla”, la cual es el símbolo más drástico de la desfachatez presupuestal del que es objeto el erario publico. Ahora promueve el encarecimiento de un recurso básico, sumiendo aun más en la pobreza a los poblanos.
El año pasado el Instituto Mexicano de Tecnología de Agua (IMTA) señaló que para el 2015 Puebla estará en una crisis de agua, por ello recomendó el control de fugas y desperdicios. Sin embargo, nuestro gobernador en lugar de presupuestar y diseñar un proyecto de sustentabilidad para el vital líquido decidió gastar fondos públicos en una rueda de la fortuna que costó 200 millones de pesos, pero esto no es lo peor, lo verdaderamente trágico es el descaro de promover la privatización del servicio del agua cuando la distribución de la misma se encuentra hecha un desastre, por ejemplo: existen colonias en Puebla donde la toma de agua es una vez a la semana ,por lo que la gente se ve obligada apartar el líquido en tambos y cubetas para toda la semana, poniendo en riesgo la salud.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) un poblano debería consumir 250 litros de agua al día “para satisfacer sus necesidades básicas de higiene y preparación de alimentos”, en la realidad sucede que solo tenemos acceso a 117 litros al día. Las razones son diversas: en primer lugar el crecimiento de la mancha urbana sin planificación genera un desastre en las tuberías y alcantarillados como en la colonia San Manuel, donde el agua tiene alto concentrado de sarro o Ciudad Universitaria donde nunca se imaginaron que tendrían escases de agua, lo cual hoy se sufre ante el crecimiento poblacional. En segundo término, tal vez el más grave: la contaminación de nuestros ríos y la falta de plantas tratadoras eficaces, así como la ausencia de un control a las industrias que mas contaminan con desechos, como los blanqueadores colorados (utilizados por las industrias de mezclilla) y el hidróxido de sodio, los dos altamente tóxicos y peligrosos para la salud. Sin embargo ante la falta de agua potable, los campesinos que están a los alrededores del Atoyac riegan sus sembradíos, ignorantes de los químicos que son mortales para la vida. En tercer lugar; la explotación de mantos acuíferos y la concentración del agua en zonas privilegiadas para personas en espacios de Very Important Persons (VIP) como lo es Angelopolis. Para poder abastecer estas manchas urbanas los gobiernos estatales se han dado a la tarea por “utilidad pública” (a favor de zonas muy particulares) de hacer pozos para extraer el agua potable que necesita la ciudad, por ende ha generado una guerra por la defensa del agua en varias comunidades, como lo fue en 2008 en San Francisco Ocotlán.
El agua es un recurso vital tan importante como el aire, y en unos años va ser tan disputado como lo es ahora el petróleo. Las autoridades en lugar de entregar la responsabilidad del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP) a empresarios que tan solo buscan su beneficio, debería desarrollar políticas de sustentabilidad ambiental que incluyan precisamente al agua.
Pero no importa cuántas razones se plateen en torno al tema, sabemos que las problemáticas de éste servicio se debe a muchos factores, pero el principal es sin duda la mediocridad de nuestros servidores públicos y la enajenación a un modelo neoliberal de la economía y de la vida misma.
Hoy se demuestra que el sistema político poblano está en una crisis donde los poderes se encuentran supeditados al ejecutivo a través de una red de negociaciones, el poder hegemónico no solo se reproduce en la aprobación de decretos neoliberales sobre la privatización de los recursos naturales, se produce también en la aceptación de nuestra sociedad de permitir tales aberraciones. Se nos enseña a ser ignorantes, se nos acostumbra a placebos patrios e hipnopedias teledirigidas. Creemos que vivimos en una democracia o poliarquía para ser más técnicos, pero en realidad el totalitarismo está presente, pues dirigida y controlada se encuentran nuestras vidas. Es decir, permitir la privatización del agua es como permitir la privatización de la existencia misma.
Como conclusión, nos encontramos entramados en dos caminos: el urbanismo autoritario o proyectos urbanos alternativos, ser objetos o ser sujetos
