Pasan por Puebla madres de centroamericanos desaparecidos
Al grito de "los migrantes no somos criminales", la caravana que reúne a las madres de los centroamericanos desaparecidos en tránsito por México llegó ayer a Puebla, desde donde partirá hoy para continuar la búsqueda.
La hondureña Clementina Murcia enseñaba ayer dos fotografías muy parecidas a las cámaras que capturaron el arribo, por undécima vez en territorio nacional, de la caravana al Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades "Alfonso Vélez Pliego" de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
El rostro de un adolescente saluda serio en una imagen descolorida. En otra más actual, un joven con nariz y ojos similares permanece impasible. "Son mis hijos, bueno, eran mis hijos porque a saber si estarán vivos", presentó la mujer, que abandonó su casa en San Pedro Sula para acompañar a más de 50 madres, padres y hermanos en el recorrido por México.
Jorge, de 17 años, dejó la misma ciudad en 1987. Una llamada realizada en Guadalajara, Jalisco, fue el último rastro del primogénito de la familia Funes Murcia. Más de una década después, en 2002, su hermano, "el menor", Mauro, con 22 años entonces, siguió sus pasos. De nuevo, cuatro llamadas, esta vez desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, fueron la única pista.
"Él se vino a escondidas de mí, sabía que no le iba a dejar, por eso se vino de escondidas", dijo su madre, con tono de regaño. "Yo le exijo al gobierno de México, porque ya no estamos para andar rogando, que busquen a nuestros hijos, que las autoridades de aquí saben dónde perece la gente".
El mismo reclamo, coreando "vivos se los llevaron, vivos los queremos", fue replicado por cada uno de los integrantes de esta iniciativa que, de acuerdo a Martha Sánchez Soler, representante del Movimiento Migrante Mesoamericano, trata de visibilizar "el gran drama de la desaparición de migrantes en México".
"En México están desapareciendo migrantes en cantidades que no te las puedes imaginar, más de 70 mil a partir de 2006", explicó en entrevista. "La caravana deja una estela de información y empiezan a llegar las llamadas posteriores a la caravana que nos permiten encontrar a mucha más gente".
