Celebra Atlixco medio siglo de fiesta cultural

"Una vida no alcanza para hacer que esta fiesta se convierta en 'la Guelaguetza poblana', simplemente no alcanza", es la aseveración que hace Raymond Estage Noel "Cayuqui" - para muchos "el legendario" - iniciador del Huey Atlixcáyotl, quien ya dio su vida para consolidar esta celebración como el más importante festejo cultural y tradicional de Puebla, sin embargo, reconoce que éste todavía puede crecer más y es tal vez el reto que le depara. 

Este 2015, el Huey Atlixcáyotl celebra su edición número 50 y será este domingo cuando la parte norte del cerro de San Miguel reciba a los más de 700 danzantes que participarán del colorido evento. 

Pero hablar de lo que habrá este fin de semana en la que es "la fiesta grande de Atlixco", significaría dar la vuelta a la página en todo lo que se tuvo que hacer en medio siglo de trabajo. Al menos para Cayuqui, la celebración nunca persiguió un fin turístico, que actualmente lo tenga es un extra, pero su objetivo era regresarle la identidad a los atlixquenses.

Hace 50 años, afirma el promotor cultural que reprocha que únicamente es citado cuando se aproxima la señalada celebración, la gente de Atlixco carecía de arraigo cultural; los bailes, los trajes, todo lo que conllevaba este festival, dice, se estaba perdiendo. Para ese tiempo, la celebración era un rompecabezas y, precisamente, su dispersión condenaba la idiosincrasia de la región a la extinción.

Por ello, Cayuqui es enfático y asegura que cuando llegó a Atlixco - él es estadounidense - parecía que sus pobladores no tenían una identidad cultural cuando los elementos para contar con ésta se encontraban frente a ellos, lejos de colgarse el logro, el precursor de la festividad señala que su recompensa está en ver cómo el evento ha pasado de generación en generación y conlleva una preparación que no solamente implica la unión de cada familia sino de la región entera.

El Atlixcáyotl, según se explica en la publicación "Huey Atlixcáyotl. 45 Años de Tradición", "es una fiesta profana que se realiza con el propósito de reunir en un espacio a danzas tradicionales de todo el estado de Puebla" (Petronio Escamilla, 2010). Fue así, que el "Netotiloyan" fue elegido para ser sede del evento, toda vez que éste es el espacio de cemento que funge como "escenario" cada año y está incrustado en el cerro de San Miguel, éste solía ser ya un espacio para danzantes. 

Así, San Miguel, refiere Cayuqui, se convirtió en otro protagonista de la fiesta pues se aprovechó que a finales de septiembre se celebra a San Miguel Arcángel, por lo que los domingos últimos de ese mes es que anualmente se realiza el festival. En 1965 se realizó el primer Huey Atlixcáyotl.

Con sede y fecha, la celebración tomó como línea curatorial la integración de "las 11 regiones etnogeográficas" de la entidad. De tal forma que así se ven desfilar bailes de la región de Valles Centrales, de los Volcanes, de la Tierra Caliente, de la Mixteca Poblana, Popoloca, Cañada, Sierra Norte, Huasteca, Los Llanos, Costera y Valle de Tehuacán. 

Esa clasificación de las regiones de Puebla no es coincidencia pues, a su vez, representa a los pueblos indígenas que tienen presencia en Puebla, siendo éstos: "nahuas, otomíes, totonacos, tepehuas, popolocas, mazatecos y mixtecos". El texto de Petronio Escamilla, recalca que en esta festividad también se da lugar a la presencia de la población mestiza. 



EL ATLIXCÁYOTL ES MÁS QUE UNA FIESTA DE UN SOLO DÍA 



Pero la fiesta, refuta Cayuqui, no es acerca de bailar solamente, ésta conlleva eventos previos y posteriores que revaloran la identidad de cada pueblo indígena. Por ejemplo, una semana antes de la celebración, se realiza el convite que es la invitación al Huey Atlixcáyotl y que consiste en un desfile multitudinario por las calles atlixquenses que dan, únicamente, un "entremés" de lo que será el evento. 

Además del convite, la celebración cuenta con un evento previo (se realiza un día antes) que es la coronación y elección de la Xochichihual o mujer flor, quien es la fémina que representa el indigenismo y tradiciones de la comunidad. Usualmente, esta mujer entrega el bastón de mando de la celebración a la autoridad máxima que presida el festival y es ahí cuando la fiesta inicia.

La celebración cuando termina es el anuncio del inicio de la siguiente, para la gente de Atlixco que participa directamente en la festividad, la preparación de los bailes, de los vestuarios y de la música, toma varios meses por lo que el Huey Atlixcáyotl está presente casi todo el año. 



LAS DANZAS 

Cada año, los visitantes esperan con ansias el momento en que Los Voladores saldrán al escenario del Netotiloyan y descenderán con instrumentos musicales mientras ejecutan peligrosos pero cautivantes movimientos en el aire. Éste, que es el acto principal del Atlixcáyotl y que cada año termina la celebración, es antecedido por un programa de bailes tradicionales de las regiones del estado. 

Los grupos danzantes que participan en el festival son moros, acatlaxquis, negritos, migueles, contradanza, toreadores, charrios, santiagos, españoles (tocotines), matarachines, quetzales, huahuas y Todos Santos. 

Para ésta, la 50 edición del Atlixcáyotl, el Gobierno Municipal espera la presencia de hasta 25 mil espectadores. Desde 1996, este festival cuenta con la denominación de Patrimonio Cultural del Estado.