Delegados reaparecerán para apoyar al PRI con la minigubernatura
Una vez que la elección de diputados concluyó, es justo y necesario preguntarse qué ocurrirá en lo sucesivo con el trabajo de las delegaciones federales asentadas en territorio poblano.
Hasta antes de los comicios, la labor de los representantes del gobierno de la república en Puebla había dejado mucho qué desear, tanto que una y otra vez se hablaba de jalones de orejas emanados de la capital del país y de relanzamientos que nunca llegaron.
En los meses previos al arranque de las campañas electorales se dijo que gran parte del resultado de los candidatos a diputados federales del PRI descansaría en los beneficios sociales que generaría el trabajo de las delegaciones.
Al partido tricolor le fue bien, mejor de lo que esperaba, con el triunfo de 9-7 sobre el PAN, pero todos en ese instituto político saben que el saldo nada tuvo que ver con los delegados federales, en su mayoría de desempeño intrascendente dentro del quehacer político y público del estado.
Ahora que solo quedan algunos remanentes de la elección materializados en impugnaciones, la mirada del priismo, que espera encarar la sucesión de gobernador con la más optimista de las expectativas, volverá a dirigirse a los funcionarios federales.
Si en el pasado reciente los priistas pretendían capitalizar el buen trabajo de los delegados, lo que no sucedió porque no hubo tal, seguro esperarán lo mismo para la contienda electoral que se avecina, la de 2016.
Señores delegados:
"Toc, toc".
La pausa terminó.
Aquellos servidores públicos de la administración federal que se mantuvieron ocultos, más por no tener qué hacer que por respeto a la veda electoral, durante unos meses, deberán asomar la cara de nueva cuenta para ayudar a enderezar la reputación del gobierno de la república.
De paso, si lo hicieran, si pudieran ponerse las pilas y lograr buenos y tangibles resultados, apoyarían de manera indirecta al partido político que representan: el PRI.
Expuesto lo anterior, habrá que esperar que Noé Rodríguez Roldán les recuerde que la contienda de candidatos a diputados federales ya concluyó.
Desde antes de los comicios, el delegado de la Secretaría de Gobernación fue encomendado a terminar con el caos en las oficinas del gobierno federal y a poner orden en donde no lo había.
Lo intentó, aunque sin el éxito deseado.
Rodríguez Roldán lideró varias reuniones de trabajo para conminar a sus compañeros a fortalecer la imagen del presidente Enrique Peña Nieto, ello a partir de la ejecución de obras y acciones de gobierno y su posterior difusión en medios.
En ese entonces no se alcanzaron las metas establecidas, entre otras cosas por el comienzo del proceso electoral que demandaba prudencia a todos los integrantes de la administración federal.
Hoy, ese escenario ya no existe.
Por eso es que nadie debe sorprenderse cuando los priistas, principalmente aquellos que estén vinculados a la elección de gobernador en 2016, comiencen a cuestionarse de nueva cuenta por el desempeño político de los delegados.
¿Va entonces otra oportunidad para ellos?
Parece que sí.
A ver si la aprovechan.
@jorgerdzc
