PRI podría arrebatarle el domingo 10 distritos al morenovallismo

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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Un buen ánimo y desbordado entusiasmo no bastan por sí solos para ganar elecciones, pero hacerse de varias victorias, más de las esperadas, en los comicios federales del próximo domingo, ayudaría al PRI de Puebla a encarar con mejores expectativas la sucesión de gobernador de 2016.

La pelea por las diputaciones federales del estado arrancó en abril con un pronóstico demoledor para los deseos tricolores.

Desde Casa Aguayo, donde despachaba el ahora perredista Luis Maldonado Venegas, se hacían cuentas preliminares y se decía que a lo más que podía aspirar el PRI era a ganar tres distritos, todos, además, gracias a una concesión pactada: Atlixco, Izúcar de Matamoros y Ajalpan.

Las proyecciones resultaban irrebatibles dada la supremacía política ejercida por el morenovallismo, el PAN y sus partidos aliados desde aquel verano de 2010 en que noquearon al priismo.

No obstante, los sucesos ocurridos en dos meses de campaña han llevado al tricolor a esperar más que solo tres victorias.

Un triunfo en ocho de 16 distritos es la expectativa más baja del priismo, ése que ha encontrado en Ismael Hernández Deras un delegado especial menos bravucón que Fernando Moreno Peña, pero, al menos en apariencia, más eficiente.

Quizá sea un exceso pensar que se le pueden arrebatar ocho, nueve o hasta 10 distritos al morenovallismo.

Quizá no.

La respuesta se sabrá el domingo por la noche.

Si el PRI lo consiguiera, si rebasara con creces ese pronóstico que le impusieron desde el equipo contrario en los últimos días de marzo y en los primeros de abril, estaría encaminándose de una mejor manera al inicio de la siguiente contienda electoral, la más compleja y relevante desde 2010: la de gobernador.

Obtener más triunfos de los previstos le inyectaría al tricolor una buena dosis de credibilidad en sí mismo, lo que provocaría el entusiasmo de sus militantes y la cohesión de la que ha carecido en su corta historia como partido opositor.

En efecto, el optimismo de los integrantes de un ejército no es suficiente para salir airoso de ninguna batalla.

No alcanza por sí solo.

Ni remotamente.

Pero al PRI le serviría como esa elemental base de lanzamiento que perdió hace unos años.

Creer que se puede ganar es el primer paso para ir a una contienda de la que se quiere salir triunfador.

Eso es lo que se juega el partido de Ana Isabel Allende en los comicios del próximo domingo: la posibilidad de creer.

Sin ese elemento, el resto de los esfuerzos no servirán de mucho.

Así sea que se ponga a Blanca Alcalá Ruiz, o a quien usted prefiera, como estandarte de competencia.

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Otro misterio que se despejará en las semanas por venir es el del periodo de gobierno del que dispondrá el siguiente mandatario, el sucesor de Rafael Moreno Valle.

Sabe usted que hay una corriente de "concejales" que afirma que el periodo se quedará como está ahora mismo en la constitución: de un año con ocho meses; y otra que vaticina que será ampliado a cuatro años con ocho meses, antes de que venza el plazo legal existente para llevar a cabo una última reforma.

Como sea, se aproximan los tiempos para saber qué hará el gobernador.

En enero, en una entrevista que le hizo EL SOL DE PUEBLA, Moreno Valle dijo que no tenía pensado mandar ninguna iniciativa al Congreso para ampliar la gestión de su sucesor.

Empero, antes del "no tengo pensado mandar ninguna iniciativa" fue cuidadoso en colocar un contundente "por lo pronto".

Estas palabras evidenciaron una realidad imperante hasta hoy: que ese tema todavía no está ciento por ciento cerrado.

Cuentan que la última palabra se pronunciará después del obligado análisis postelectoral que se realice una vez transcurrida la contienda de diputados federales.

Parece que, en gran medida, la definición dependerá de qué tan fuerte se encuentre el priismo para disputarle al PAN, y a José Antonio Gali Fayad, la continuidad en Casa Puebla.

Un partido tricolor en buenas condiciones de competencia obligará a dejar la minigubernatura como está, de un año con ocho meses.

De esta manera se alejará de la candidatura a los aspirantes tricolores mejor posicionados, que se han cansado de manifestar ("en corto") que no quieren competir por una gestión tan breve.

En cambio, un priismo con escasas o nulas posibilidades de triunfo conducirá a la ampliación del periodo.

Así, ni con el mejor de los 'gallos' tricolores, ahora sí echados para adelante, habría riesgo de derrota para el grupo en el poder.

Eso es lo que se dice.

@jorgerdzc

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