Diputados prefirieron combatir matagatos y no maltrato infantil

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
A nuestros flamantes diputados locales los sedujeron más los reflectores y el aplauso mediático que atender los pendientes legislativos.

El escándalo nacional por el llamado matagatos de San Martín Texmelucan fue el pretexto que necesitaban los diputados para salir de su ostracismo y justificar su trabajo.

En menos de un mes, éstos se dieron a la tarea de endurecer las penas contra aquellos que atenten contra los animales.

Por increíble que parezca, una gran parte de los diputados está preocupada más por los temas de moda —como salvaguardar a los animales— que por atender el tema del maltrato infantil, por ejemplo.

La iniciativa es buena pero, ¿acaso no hay cosas más importantes que resolver y no acumular iniciativas y reformas en la “congeladora” legislativa?

Sin embargo, con el respeto que merece la iniciativa de ley contra la crueldad hacia los animales, hubo cuatro diputados que tuvieron la ocurrencia de inventar un artículo en el Código Penal, concretamente al 474, que dice que se exceptúan de sanciones los espectáculos de tauromaquia, charrería y peleas de gallos, así con las fiestas tradicionales y usos y costumbres.

No cabe duda, nuestros legisladores quieren calentar el ambiente cuando el tema taurino no estaba en la mesa de discusión, ni siquiera fue eje central de la protesta de las sociedades de protectoras de animales del pasado domingo. 

Pero ahora que subieron el tema al pleno, la discusión generará un debate y una rudeza innecesaria, y esto gracias a la brillante idea de Jorge Gómez Carranco, secundado por Jesús Zaldívar, Oswaldo Avendaño y Eric Cotoñeto, quienes ahora buscan el aplauso mediático.

Por cierto, nuestros diputados han ignorado la iniciativa que presentó la diputada panista Ana María Jiménez sobre el tema del maltrato infantil.

Las cifras que dio son alarmantes por la crueldad que hay hacia los menores. No obstante, los diputados sólo levantaron la mano y ya, nadie más se preocupó por defender a los menores, pese a que en Puebla hay 90 desaparecidos.

Tal parece que a nuestros diputados les pesa más un gato que un niño maltratado.

El gandalla y el ausente

Ayer fuimos testigos de cómo el Señor de los Cerros recompensa bien a sus aliados.

El servilismo y lealtad del Poder Legislativo recibió su premio, el Mesón del Cristo.

Bien dice Mario Martell en su crónica: “Los diputados recorrieron el edificio remodelado escoltando al gobernador de Puebla y se tomaron fotografías con él al estilo de groupies de la clase política”.

Por cierto, la remodelación de la nueva sede costó 11 millones de pesos del erario público.

Pero quien se llevó la jornada fue el diputado del Panal Enrique Nácer, quien se “agandalló” una de las oficinas a pesar de que aún no estaban asignadas. En la puerta de una de las oficinas del segundo piso pegó una hoja —con diurex— con la leyenda: “diputado, Enrique Nácer”.

Por cierto, ¿alguien vio ayer en la ceremonia al diputado priista y malogrado candidato a la alcaldía de San Martín Texmelucan, Edgar Salomón Escorza?