Desgaste de Galindo y Valdiviezo en la BUAP resulta insostenible

Marco Aurelio Mirón/La Entrega/El Sol de Puebla
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Recién concluido el primero de los cuatro años de Alfonso Esparza Ortiz al frente de la BUAP, de manera natural viene el análisis del trabajo desempeñado por cada dependencia a efecto de mejorar los resultados para seguir dentro de la dinámica de ser una de las mejores instituciones públicas del país.

Sin embargo, valdría observar el trabajo de dos funcionarios cercanos al gobernante universitario.

Ambos tienen un pasado agüerista y uno de ellos ha escalado posiciones que nunca imaginó conseguir, al grado de querer apuntar cada vez más arriba debido a su cercana amistad con el rector.

La función de cada uno ha tenido claro oscuros, aunque las voces al interior de la Máxima Casa de Estadios señalan que ha sido por el conflicto que tienen ambos en la manera de buscar soluciones a los problemas.

Me refiero al segundo hombre en importancia del círculo de primer nivel en la BUAP: René Valdiviezo Sandoval, titular de la Secretaría General, cargo que viene ocupando desde octubre de 2013.

El segundo personaje y de quien se dice la suerte le ha sonreído pese a su oscuro pasado agüerista en el manipuleo de estudiantes en tiempos de elecciones internas: Julio Galindo Quiñonez.

Dicho elemento sacó el premio mayor en mayo pasado tras designarlo el rector como Secretario Técnico del Consejo Universitario, luego de ocupar por siete meses la Dirección de Desarrollo e Integración Estudiantil.

Ambos funcionarios no pueden verse ni en pintura. Como dice la frase trillada "son como el agua y el aceite" y no se mezclan.

Cada uno tiene una visión diferente de las cosas.

Uno más práctico utilizando las argucias de la vieja guardia y otro, con una posición más dura y buscar acuerdos mediante la presión.

Así actúan Julio Galindo y René Valdiviezo.

El círculo de primer nivel de la BUAP sabe que los dos no pueden trabajar juntos y la liga cada vez es más tensa mientras aparecen más casos por atender.

Ejemplos sobran.

Uno fue el ocurrido en la crisis del mes de noviembre del año pasado durante el proceso de renovación de la dirección de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

El Secretario General no pudo destrabar el conflicto generado por el amparo promovido por uno de los entonces candidatos, Arturo Rivera, quien finalmente obtuvo su premio de consolación con un cargo directivo.

La elección en dicha unidad académica fue traslada para el mes de enero logrando el triunfo el candidato oficial, Carlos Moreno Sánchez.

Ahí Julio Galindo fue el que terminó operando el tema tras sacar la experiencia acumulada por las triquiñuelas que aprendió en el rectorado de Enrique Agüera Ibáñez, como fue en la extinta dirección de Atención y Gestión Universitaria de la BUAP a cargo de Damián Hernández Méndez o en la misma Dirección de Desarrollo e Integración Estudiantil, dependencia en la cual se encargó de hacer trabajo sucio como acarreo de estudiantes o promover convivios con los candidatos que aspiraron a un cargo dentro de la universidad como fue el Consejo Universitario.

Otro encontronazo tuvo relación en este segundo semestre en un evento oficial en el municipio de Tehuacán.

Valdiviezo minimizó que Jaime Vázquez López, ex vicerrector de Docencia, fuera nombrado en evento público por el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

En cambio, Julio Galindo opinó lo contrario y ambos, para variar, nuevamente tuvieron sus diferencias de opiniones sin llegar a ningún acuerdo.

El caso más reciente ocurrido el mes pasado, fueron los procesos de elección de consejeros de Unidad Académica en la mayoría de las escuelas y facultades de la BUAP.

Para variar cada impuso su sello particular para operar algunas facultades.

René Valdiviezo ha llegado a considerar a Galindo Quiñones un elemento nocivo para el primer grupo de funcionarios en la universidad.

Lo considera como una amenaza por querer su cargo en la Secretaría General.

Julio Galindo no dice nada, pero sabe que su amistad cercana con el rector le puede dar dividendos e incluso, dicen algunos, aspira a convertirse en el segundo elemento más fuerte en la BUAP en el corto tiempo.

El desgaste entre ambos funcionarios ya resulta insostenible.

El primer año de gobierno universitario ha concluido y es momento de evaluaciones.

Como ha sido la tradición en la BUAP, a finales de año o inicios del año suelen venir cambios.

Habrá que esperar.

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La dirigencia estatal del PVEM encabezada por Juan Pablo Kuri Carballo empieza a realizar su diagnóstico en torno al proceso electoral del siguiente año.

Conocedor que la alianza con el PRI será un hecho, buscará que dos posiciones sean para el partido del tucán. Se tratan de los distritos 11 y 15, pertenecientes a Puebla y Tehuacán respectivamente.

Mientras tanto, Juan Pablo Kuri Carballo ha logrado duplicar el número de militantes al pasar de 41 mil a poco más de 92 mil afiliados, meta que estaba programada para el tercer mes de 2015.

De ahí que el dirigente estatal y actual regidor del PVEM, se haya propuesto llegar a los 100 mil inscritos, aunque algunos lo dudan.

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En la próxima entrega informaré acerca de la creciente molestia entre sindicalizados del Ayuntamiento de Puebla por la postura de sus dirigentes encabezados por Daniel Ortiz Acevedo.

Si bien existe aparente tranquilidad, otros consideran que se han perdido derechos adquiridos con reformas en el reglamento.

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