Oposición de medio tiempo
- Fernando Abraján
En días recientes hay muchas críticas a los partidos de oposición en Puebla. Sus observadores han notado que ninguno de ellos hace su tarea como críticos del gobierno. Esos mismos espectadores de la política miran con sospecha la conducta pasiva y hasta inmóvil de las mismas fuerzas que se supone deberían ser contrapeso pero que hoy están desaparecidas.
Parece que esos mismos observadores tienen razón, pero también pasan por alto que los partidos de oposición no se dan abasto y no porque sea mucha chamba, sino porque parece que tienen prioridades. Estar viendo lo que hacen mal los gobiernos o buscando motivos para criticarlo si podría ser una tarea cotidiana rumbo al 2027, sin embrago todo indican que están más centrados (o al menos en eso deberían estar) en fortalecer a su propio partido. Deberán estar metidos en buscar la unidad y cohesión de su reducida militancia y al mismo tiempo encontrar razones para retener las pocas posiciones de poder que tienen a su mando, porque de lo contrario en el próximo proceso electoral corren el riesgo de perder esas parcelitas.
Mientras Morena gobierna prácticamente todo el mapa político poblano, los otros partidos como Acción Nacional y el PRI parecen conformarse con administrar la nostalgia de sus mejores tiempos. En ninguno de esos bandos sus líderes pelean por ganar la agenda mediática y política, sino parece todo lo contrario.
Morena y sus aliados concentran la mayoría de las alcaldías, dominan el Congreso local y gobiernan el estado. En ese escenario, la oposición debería ser más intensa, más creativa y mucho más cercana a la ciudadanía; sin embargo ocurre exactamente lo contrario. Ojalá estén más preocupados en su organización interna que en apagar el fuego amigo.
Ser oposición no se trata de publicar un comunicado cada tercer día, tampoco ofrecer ruedas de prensa para denunciar lo que todos ya saben o bien aparecer en las entrevistas en radio, televisión o redes sociales solo para estar vigentes. Eso solo genera titulares pero no votos. A estos partidos que les fue mal en su última alianza, ninguna estrategia les funciona porque no tienen ni una.
Da la impresión de que algunos dirigentes políticos siguen esperando que el desgaste natural de Morena les entregue el poder en bandeja de plata. Como si las elecciones se ganaran por inercia y no por trabajo.
La oposición poblana vive en "modo ahorro de energía". Hace lo indispensable para que no se apague el foco, pero nunca lo suficiente para iluminar el camino.
Si el PAN o el PRI no construyen una oposición seria, con propuestas, con presencia en las colonias, con liderazgos nuevos y capacidad de conectar con las causas ciudadanas, otros partidos ocuparán ese espacio. Ahí está Movimiento Ciudadano.
La democracia necesita gobiernos fuertes, pero también oposiciones inteligentes y trabajadoras. Los contrapesos no son un lujo; son una necesidad, pero cuando la oposición decide “trabajar a medias o medio turno”, el gobierno termina jugando sin despeinarse.
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