Morena: gobierno 4T, con estructura partidista propia
- Pablo Ruiz Meza
Morena, el Partido-Estado de la Cuarta Transformación, se ha convertido en una federación de tribus (grupos de interés). Los predominantes en la mayoría de las entidades son los de la Cuarta Transformación del PRI, y es notorio por el número de expriistas como gobernadores de Morena.
Ese grupo de expriistas en Morena se ha convertido en la principal fuerza predominante en el partido oficial, y su influencia en los estados escala a mayores posiciones de poder partidista nacional.
Ocurre en Puebla con la Tribu Marinista con los expriistas en Morena identificados con el grupo fundado por Mario Marín Torres.
Desde el gobierno del estado son predominantes y han construido una estructura partidista paralela al partido oficial gobernante dirigido -todavía- por Luisa María Alcalde Luján, reduciendo a Morena en Puebla en una bolsa de trabajo. Pero no son los únicos en contar con estructuras paralelas partidista a las oficiales de Morena, le siguen otras de mayor a menor influencia y operación política.
La Tribu de Tecamachalco, por ejemplo, comandada por la familia Mier Bañuelos, liderada por el senador Ignacio Mier Velasco.
La Tribu Imparable, cuenta con una estructura partidista liderada por el exgobernador y actual comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
Se trata de una vertiente bien estructurada y con mayor influencia en la política partidista en la ciudad capital y en la zona metropolitana donde cohabitan azul, rojos, guindas puros, verdes, amarillos, yunkistas, morenovallistas…
Tiene una fuerte influencia en el gobierno de Pepe Chedraui, acosado por la Tribu Marinista dominante empeñada en descarrilarle su reelección.
Una tercera vertiente con estructura partidista paralela a la institucional es la Tribu Barbosista liderada por los herederos del barbosismo, con los diputados federales y locales Rosario Orozco Caballero, Julio Huerta Gómez y Andrés Villegas.
La Tribu Barbosista se caracteriza por su alta capacidad financiera para fondear candidaturas tribales; su influencia con presidentes municipales y el control de la mayoría de los miembros del Consejo Estatal de Morena, heredados por Miguel Barbosa Huerta.
Les siguen, con menor fuerza, la Tribu de “Los Puros”, los que se adjudican ser los fundadores del movimiento obradorista; destaca la dinastía del nepotismo de la familia Rivera Vivanco, parte ahora de la burocracia dorada con diversas posiciones.
La Tribu Bartlista con Rodrigo Abdala hace lo propio con su estructura partidista paralela utilizando como plataforma la Secretaría del Bienestar, y la base social de los beneficiarios de los programas sociales.
La más disminuida es la Tribu de Comunista, células marginales del ex PCM, todas las vertientes del extinto Partido Comunista Mexicano o quienes se autodefinen herederos de las banderas comunistas del marxismo leninismo.
En Morena están reducidos a grupos marginales, intrascendentes y sin influencia; la Tribu de la llamada militancia de la nostalgia de la hoz y el martillo del extinto modelo soviético; fans de los dictadorzuelos Daniel Ortega, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel.
Y aunque no lo crean, existe hasta en Morena la tribu fifí, con estructura partidista propia, se trata del grupo del jet set poblano con la Tribu de La Vista, liderada por Olivia Salomón, la actual directora de la Lotería Nacional; claro, la burguesía de la izquierda franciscana.
La Tribu Marinista lleva mano y arrasará en Morena, con el sello de la casa
Alejandro Armenta Mier, político experimentado con una trayectoria como presidente del CDE del PRI en el sexenio de Mario Marín Torres, con labores estratégicas en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, protagonista de campañas exitosas, asumió el control y operación de las elecciones locales intermedias de 2027.
Armenta se ha convertido en el dirigente estatal de Morena – por algo es el primer morenista del estado-, y el organigrama gubernamental con titulares de secretarías, mandos medios y tropa, en la estructura partidista paralela a Morena.
Mucho ayuda la que no estorba, y la lideresa estatal Olga Lucía Romero Garci-Crespo (o Mónica Caballero Garci-Crespo), ha sido alentada y respaldada para apoderarse de la herencia familiar y de la alcaldía de Tehuacán, que la aleje de la operación partidista, salvo disponer de las chequeras para pagar fotomultas, su salario y viáticos.
Luego entonces, es la Tribu Marinista quien se encarga de operar las elecciones intermedias de diputados locales y ayuntamientos, y las federales, en espera le den visto bueno en Palacio Nacional a sus “corcholatas” en distritos electorales federales.
Es del dominio público el despliegue publicitario y los enroques en el gabinete estatal para posicionar sus “corcholatas” locales: Laura Artemisa García Chávez, José Luis García Parra, Gabriela Sánchez Saavedra y Celina Peña Guzmán.
También se han encargado desde la estructura paralela a Morena hace correr las versiones de postulaciones de otros secretarios del gabinete como Karla López-Malo y Michelle Talavera.
A cargo del erario, han gastado recursos en publicidad política y en entrevistas “periodísticas” en medios tradicionales y digitales, en una abierta y desigual campaña anticipada dentro y fuera del partido oficial.
En esta estrategia de operación electoral partidista desde la estructura gubernamental envió como coordinadoras representantes del gobierno a Norma Layón Aarun, en San Martín Texmelucan; Ana Laura Altamirano Pérez, titular de la SDR, a Atlixco, y a Rebeca Bañuelos Guadarrama, a Tehuacán.
Layón es directora del Organismo Operador de Carreteras de Cuota; Altamirano, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, y Rebeca Bañuelos, directora de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento.
Las funcionarias se placean en los municipios, realizan reuniones comunitarias, entregan dádivas en las colonias y son entrevistadas en medios regionales; un activismo promocional con fines electorales, ostentando la representación oficial del gobierno.
En Atlixco, Ana Laura Altamirano presentó el libro La Revolución del Campo Poblano, autoría compartida con el gobernador, y con ese propósito pintaron bardas promocionales en esa ciudad sureña, destacando el nombre y apellido de Ana Laura, no del libro.
Como parte de esa operación política partidista, utilizaron el viernes pasado el edificio Ejecutivo del “elefante blanco y faraónico” del CIS Angelópolis, para una reunión partidista -no institucional del gobierno- con los diputados federales de Morena.
La Tribu Marinista les leyó la cartilla a los diputados federales morenistas para dejar en claro quién y cómo decidirá la designación de candidaturas locales a diputados y presidentes municipales, así como el aval para quienes busquen reelegirse. ¿Así o más claro?
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Periodista con más de 30 años de trayectoria como reportero de staff, investigaciones especiales, corresponsal nacional, director editorial, autor de la columna "Nada personal" y colaborador en diferentes medios de comunicación multimedia.
