El humor y la educación humanista
- Juan Martín López Calva
"En tiempos de corrección política y cancelaciones, lo único que nos queda es el humor".
Alberto Montt
"Donde no hay sentido del humor hay dogma".
Alfonso Ussía
"Nunca he visto a un fanático con sentido del humor, ni a nadie con sentido del humor que
sea un fanático".
Amos Oz
"La vida hay que tomarla con amor y con humor. Con amor para comprenderla y con
humor para soportarla".
Anónimo
(Citas y frases célebres sobre el humor)
La educación implica un trabajo serio orientado hacia la formación integral con calidad y equidad de los futuros ciudadanos. Desde esta perspectiva la docencia es, tomando el título de una excelente película francesa: Un trabajo en serio.
Sin embargo, la seriedad con la que debe tomarse el compromiso de educar no debe confundirse con la solemnidad y la rigidez artificiales como las que imperan en la vida cotidiana de muchas aulas, escuelas y universidades en las que muchas veces se excluye deliberadamente el humor, como si fuese un obstáculo para el aprendizaje y el desarrollo de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
El resultado de la exclusión del humor en el proceso educativo es el aburrimiento y la falta de motivación con la que millones de estudiantes acuden a la escuela diariamente por obligación o costumbre, pero no por un genuino interés derivado de que encuentran en su jornada escolar o universitaria elementos de alegría que hacen del aprendizaje algo disfrutable y hasta divertido, un espacio y un tiempo en el que lo pasan bien.
Si entendiéramos que la función de la educación formal es el desarrollo humano integral y no solamente la transmisión fría y racionalista de contenidos marcados en un plan de estudios, tendríamos que incorporar el humor como uno de los componentes del proceso de aprendizaje, puesto que como afirman Edwards y Martin en un artículo publicado por el Europe´s Journal of Psychology “En psicología positiva, el humor se ha identificado como una de las 24 fortalezas de carácter consideradas fundamentales para el bienestar humano…”
Viendo el tema desde una perspectiva negativa o de resistencia cultural podríamos afirmar que, en un mundo violento, incierto y confuso, en el que se han instalado la polarización, la corrección política y la cancelación como afirma Montt: lo único que nos queda es el humor. El humor como recurso para enfrentar el horror que domina el panorama nacional y mundial es una herramienta muy valiosa para formar a las generaciones actuales.
Si lo miramos desde un ángulo más positivo y pensando en la misión de la escuela como formadora de pensamiento crítico y de libertad de opinión, podemos también caer en la cuenta del inmenso valor del humor para formar personas y ciudadanos que no se dejen llevar por el dogmatismo ni sean presa fácil de las ideologías políticas y pseudo espirituales que se alimentan de fanáticos incondicionales, incapaces de cuestionar lo que se les impone por la fuerza de discursos atractivos y narrativas mesiánicas. Porque como dice Amos Oz: las personas con sentido del humor no son fanáticas y los fanáticos carecen de sentido del humor.
El tema del humor y su relevancia para la educación y el aprendizaje no es algo que surja solamente del sentido común o de una reflexión genérica sino que tiene también un lugar en la investigación educativa. En un artículo de Toribio López, Derencele y Robles, publicado en el año 2022 los autores presentan un trabajo de revisión sistemática de la literatura científica sobre la relación entre humor y aprendizaje.
En el artículo reportan un total de 29 investigaciones publicadas entre los años 2010 y 2021 en la que desde distintos marcos teóricos y diseños metodológicos, se indaga sobre la relevancia y el papel del humor en los procesos de aprendizaje escolarizado. La mayoría de los trabajos son de corte cuantitativo no experimental y sus resultados señalan que sí existe un efecto positivo del humor sobre el aprendizaje (82.8%) y esto se refleja en una mejora de la comprensión, la memoria y la creatividad de los estudiantes a través de mediadores como la emoción, la motivación, la capacidad de procesamiento del estudiante, la participación, la atención, la concentración y la mejora del clima en el aula.
Los resultados también hablan de que la mejora en el aprendizaje a partir del humor se relaciona con una baja de los niveles de ansiedad e inhibición, con la diversión, la confianza para aprender y expresarse y otros elementos relacionados con la cohesión grupal y la relación constructiva entre docentes y estudiantes. Estos y otros aspectos tienen que ver con la dimensión socioemocional del aprendizaje porque el humor también promueve la amistad, la aceptación entre compañeros, el sentido de pertenencia a un grupo y una construcción de relaciones sanas.
Todos estos elementos mediadores propician un entorno más agradable para aprender, generando emociones positivas y liberando dopamina en el docente y en el estudiante, ayudando a la mejora del clima educativo y organizacional de la escuela. Es importante señalar que se trata del uso del humor positivo -que no se basa en la burla o la agresión a algún estudiante o al grupo por parte del docente- para generar ambientes más relajados, puesto que el uso del humor negativo se relaciona en las investigaciones con un entorno más ansioso e incómodo que obviamente no contribuye a la mejora de los aprendizajes.
Como señalé líneas arriba, la mayoría de los trabajos encontrados por estos investigadores peruanos eran de tipo cuantitativo no experimental, por lo que ellos sugieren el trabajo con métodos cuantitativos experimentales y yo añado también la necesidad de investigaciones de corte cualitativo que puedan profundizar en el modo en el que los protagonistas del proceso educativo viven y significan el humor con relación no sólo a sus aprendizajes de contenidos de las asignaturas sino en su contribución al desarrollo humano integral de cada persona dentro del aula y en la institución educativa. Los investigadores señalan además que faltan estudios de este tema desde la perspectiva de los docentes.
Sin duda alguna la educación humanista es un trabajo serio y las prácticas docentes necesarias para su desarrollo son un trabajo en serio, pero es importante dejar en claro que el humor es una parte muy relevante y que si nos tomamos en serio la tarea de educar para la vida es necesario incorporarlo a la vida cotidiana de las escuelas y universidades. Porque la vida en esta época de crisis global es muy difícil y a veces dolorosa y por ello hay que educar en el amor para comprenderla y en el humor para soportarla o sobrellevarla.
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Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).
