Trascendidos de última hora dan por hecho la renuncia inminente y obligada de Luis Maldonado Venegas a la Secretaría General de Gobierno y la llegada al mismo cargo, -oh sorpresa-, de Fernando Manzanilla Prieto, sí el cuñado de Rafael Moreno Valle con quien aparentemente se distanció por motivos políticos o familiares. La verdad fue pura faramalla, se quiso dar “atole con el dedo” a los poblanos cansados de tantas mentiras.
La medida desesperada de Rafael Moreno Valle, ante tanto apabullamiento político y mediático, sería tomada para lavar sus culpas por los sucesos sangrientos de San Bernardino Chalchihuapan. Con ello, espera calmar a los poblanos agraviados y ofendidos y alejar la espada de Damocles que pende sobre su cabeza. Lo vemos difícil, pero en fin, la peor lucha es la que no se hace.
La cabeza de Maldonado Venegas no será suficiente para calmar la sed de justicia que exigen los diferentes sectores de la sociedad poblana, por lo que no es de extrañarse que también rueden las cabezas de Facundo Rosas en la Secretaría de Seguridad Pública y Víctor Antonio Carrancá en la Procuraduría General de Justicia. Los esfuerzos por lavar la mea culpa son muchos y pobres los resultados.
El espinoso asunto ya se contaminó. Ya intervienen otros actores, entre ellos, la voz de los 54 senadores de la república que integran el grupo parlamentario del priismo, junto a la de otros legisladores perredistas y petistas. Ellos condenaron la política represiva de Rafael Moreno Valle, pusieron en duda la versión oficial de que fue un cohetón el que segó la vida del menor José Luis Tehuatli y exigieron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos una investigación a fondo, alejado de maquillajes. Al igual que los poblanos, solo se quiere que la verdad salga a flote y que haya castigo ejemplar para los responsables por la muerte del menor.
Las redes sociales también han sido implacables con el mandatario poblano a quien le endilgan toda clase de adjetivos. Los “asesores” y “estrategas” sugieren que, además de las renuncias de sus principales colaboradores, darle tiempo al tiempo, que finalmente se encargará de diluir la crisis política que enfrenta. Pero no es así, las cosas como se están presentando, -la bola de nieve sigue rodando-, el problema requiere para el “paciente” de una cirugía mayor.
El momento crítico que vive el mandatario estatal, -se notó en el acto de inauguración de los centros de entrenamiento, autorizados y certificados por la empresa FESTE. Allí vimos a un mandatario preocupado diezmado físicamente y con un discurso corto e intrascendente. No se sentía tranquilo, porque tal parece que el espíritu del niño asesinado lo sigue por todas partes-, está siendo aprovechado por sus enemigos políticos, quienes ven el momento preciso para cobrar afrentas y de manera soterrada, apoyan y alientan todo tipo de protestas.
Creemos que con la renuncia de Maldonado Venegas y la llegada de Fernando Manzanilla, desde luego en caso de concretarse, las cosas ya no serán igual. Moreno Valle tendrá que cambiar su política autoritaria y soberbia, trabajar para restañar heridas y olvidar momentáneamente sus sueños presidenciables.
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