PRI deja solo a Iván Galindo en su enfrentamiento con sindicalistas
Mientras en el PAN no existen indicios de ruptura -evidentes- y las dirigencias estatal y municipales están realizando la tarea que les corresponde, al interior del PRI sucede todo lo contrario.
Al menos es el mensaje enviado por la Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI e interpretado así a nivel local.
Cuentan que lo más desesperados son la diputada federal del PRI, Rocío García Olmedo y el actual director del presidente del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (ICADEP), Guillermo Deloya Cobián, elegidas como las dos cartas para llegar a la dirigencia estatal del PRI.
Aunque se ha dicho que Deloya Cobián tiene garantizada la dirigencia local dejando la Secretaría General a la legisladora federal, otras voces se inclinan más a favor de contar con un cuadro femenino que tiene el visto bueno de los priistas de primer nivel como el subsecretario de Desarrollo Social federal, Juan Carlos Lastiri, el director de BANSEFI, Jorge Estefan Chidiac y hasta los diputados federales, Enrique Doger Guerrero y Javier López Zavala.
Sin embargo, el "pretexto" ahora es dejar a Pablo Fernández del Campo como líder local del Revolucionario Institucional hasta finalizar las elecciones extraordinarias el 6 de julio en los municipios de Acajete y de Cuapiaxtla de Madero.
La intención, según se dice, es que la nueva dirigencia local comience de "cero" en su aventura de buscar la reposición del ex partidazo aunque eso implique que siga corriendo el tiempo.
No importa que el partido siga dividido.
No importa que a los militantes o cuadros importantes los haga pedazos el resto de los partidos políticos o gente ajena al tricolor.
Sin dirigencias fuertes y capaces de realizar su trabajo debidamente, el PRI está caminando a seguir sin rumbo.
Para muestra basta observar la "batalla" que libra sólo Iván Galindo Castillejos, coordinador de los regidores del PRI-PVEM en el Ayuntamiento de Puebla.
Ni Pablo Fernández o el desconocido Ambrosio Corona, dizque líder municipal del PRI en la capital poblana, han salido en su defensa en torno a los embates por parte del recién electo -¿democráticamente?- comité del sindicato Benito Juárez.
Nadie lo ha arropado ni lo harán.
En el PRI cada quien camina por su rumbo, aunque eso implique afectar al partido con miras al 2015.
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Un hecho casi inadvertido pasó en sesión de cabildo del mes anterior en el Ayuntamiento de Puebla.
El panista Oswaldo Jiménez López revivió el tema de los 200 mil pesos que nunca regresó el neo panista, Carlos Ibáñez, quien había denunciado en la sesión ordinaria del 12 de febrero, que dicha cantidad de dinero disfrazada de bono de fin de trienio, tenía como finalidad que los regidores aprobaran las cuentas de los últimos 45 días del edil Eduardo Rivera Pérez.
El tema pareciera un asunto viejo sino es por el dato que recientemente se ha logrado detectar en las oficinas de la Tesorería Municipal.
Carlos Ibáñez mintió acerca de no tener conocimiento del número de cuenta para regresar los 200 mil pesos, cuando a inicios del mes de febrero, él mismo debió regresar parte de los viáticos utilizados para gestión.
El ex panista seguramente los gastó en todo, menos en acciones humanitarias o de apoyo a los grupos vulnerables.
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Cuentan que su papel como asesor en el cuerpo colegiado de Cabildo de Puebla le ha quedado grande y José Luis Carmona está a punto de ser exhibido.
El tema no parece menor tomando en cuenta sus actitudes.
Dicen que el ex regidor panista en el trienio anterior, tiene comprada "a la prensa" para que no sea revelado nada.
Gran mentira.
El tema podría igualmente salpicar al coordinador de los regidores del PAN, Félix Hernández, quien supuestamente tiene conocimiento del actuar de su subordinado.
Al tiempo.
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@Marcomironc
