En protesta de maestros, Aréchiga volvió a fallarle a Gali
Guillermo Aréchiga Santamaría no ha sido cobijado por la buena fortuna en sus primeros tres meses dentro de la administración municipal.
El secretario de Gobernación de José Antonio Gali Fayad sufrió ayer un nuevo traspié como encargado de la gobernabilidad en el ayuntamiento de Puebla.
El funcionario fue incapaz de impedir una protesta de los maestros integrantes del Consejo Democrático Magisterial Poblano en el zócalo, en el día y la hora que el alcalde rendiría su informe de labores por los primeros 100 días de gestión y que presentaría el Plan Municipal de Desarrollo en el Teatro de la Ciudad.
Como describe la crónica de la reportera Carolina Vega, "los gritos, pitidos y protestas de decenas de maestros que se manifestaban en el zócalo de la ciudad de Puebla en contra de la gestión estatal y municipal recibieron ayer (jueves) a los muchos funcionarios y personalidades políticas que asistieron al informe de los 100 días de gobierno de Gali Fayad".
Por sus acciones, los profesores simpatizantes de este grupo disidente se han encargado de desacreditarse a sí mismos.
Sin embargo, no debió ser agradable para el presidente municipal tenerlos de "adorno" en la plancha del zócalo, a la vista de sus invitados, gritando consignas mientras él pronunciaba y enumeraba los primeros 300 logros de su administración.
Aréchiga volvió a fallarle a su jefe.
Igual que aquella mañana de marzo en San Miguel Canoa, cuando otra protesta obligó al edil a retirarse de la jornada de servicios denominada "Progreso a la puerta de tu casa", faltó trabajo preventivo.
Gobernación debió saber que los profesores disidentes preparaban una protesta para el día del maestro en el zócalo, a la misma hora que el informe del presidente, para evitarla.
Si las estrategias de inteligencia no daban para tanto y resultaba imposible persuadir a los quejosos de que llevaran su manifestación a otra parte, entonces debió mantenerlos a raya, lejos del número 14 de la calle Juan de Palafox y Mendoza, donde se asienta el Teatro de la Ciudad.
Nada de eso sucedió.
En el extremo de la ingenuidad, el secretario condenó a los quejosos ante las grabadoras de los reporteros por realizar una protesta sin el permiso de la administración municipal.
"Para utilizar un espacio de la vía pública para la realización de un evento se requiere de permiso previo", afirmó.
¡Qué caray!
Si Aréchiga cree que por cada protesta que arribe al zócalo le llegará una petición formal por parte de los organizadores, se quedará esperando los cuatro años y medio que le restan al gobierno de Gali.
Las protestas son eso: ¡protestas!
Y su naturaleza las obliga a tratar de ser impredecibles.
Tal parece que el secretario desconoce las funciones de la Secretaría de Gobernación.
De ser así, bien valdría la pena que navegue en la página de internet de Mercado Libre para conseguirse un manual donde encuentre a detalle sus deberes, o que se acerque a Luis Maldonado Venegas para recibir una capacitación exprés.
Eso, por supuesto, si quiere conservar la posición que hoy, todavía, tiene.
Twitter: @jorgerdzc
