Gobierno estatal fortalece amarres políticos con PAN, PRD y PVEM

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
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En una misma semana el gobernador Moreno Valle se puso tres camisetas de tres colores distintos para intentar fortalecer los lazos políticos nacionales que le permitan seguir soñando con alcanzar una candidatura en 2018 por la Presidencia de la República.

En unos cuantos días, el gobernador devaneó lo mismo con el PAN que con el PRD y hasta con el Verde, combinando estos eventos con el pizarrazo de una telenovela de Televisa.

Nuestro personaje inició con un evento con el líder nacional del PRD, el cual sirvió para ratificar la complicidad del mandamás poblano con el PRD nacional, en donde cuenta con un eficiente operador en la figura del senador Luis Miguel Barbosa.

No conforme con estos amarres, en breve se sumará a las filas del Sol Azteca el secretario general de Gobierno morenovallista, Luis Maldonado, quien buscará sumar en favor del amasiato político.

En un cursi detalle para confirmar sus “férreos” ideales de izquierda, el Señor de los Cerros asistió al evento con corbata amarilla, como si de ello dependieran los conceptos de un partido de supuesto compromiso social.

Con una diferencia menor a las 24 horas, Moreno Valle surcó los aires a bordo de su lujoso helicóptero Agusta para revisar las estructuras electorales de la campaña de Gustavo Madero, de la que –en los hechos– ya es el coordinador general, tal y como lo describe el magnífico reportero de la revista Proceso en un reportaje publicado este domingo.

No conforme con estos amarres, de la noche a la mañana, sin explicación alguna, el habitante de la Casona de Los Fuertes decidió hacerle un “homenaje” al gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, con el pretexto de reconocer al estado de Chiapas.

Conociendo los alcances de mandatario poblano, es evidente que detrás del homenaje al gobernador chiapaneco hay gato encerrado.

El esposo de Anahí es uno de los hombres más influyentes en la cúpula del Partido Verde y sostiene una estrecha relación con el presidente Peña.

Ambos personajes, Velasco Coello y Moreno Valle, al igual que otros gobernadores como Pepe Calzada y Eruviel Ávila suspiran con dar el brinco a la grande, gracias a las bondades financieras y políticas que brinda el ser virreyes en sus respectivos estados.

Sin embargo, el chiapaneco y el poblano han tomado caminos similares, invirtiendo montañas de billetes en las televisoras nacionales y en otros medios masivos para difundir su imagen, pese a gobernar a dos de los estados más pobres del país.

Aunque es difícil descifrar las razones que dieron origen a este absurdo homenaje, es obvia una alianza entre ambos para fortalecer sus proyectos personales, mientras estos intereses no se crucen en sus respectivos caminos.

Seguramente, en los próximos días nos enteraremos que Moreno Valle recibirá un reconocimiento del gobierno de Chiapas, el cual será visto por los chiapanecos con el mismo extrañamiento con el que los poblanos vimos el homenaje a su gober.

Lo que es alarmante es que estos devaneos partidistas del Señor de Los Cerros se den en el clímax de la elección nacional del PAN, en donde tiene una participación abierta.

Independientemente de ser un gobernador emanado de una alianza de partidos que incluyó al PRD, la realidad es que está afiliado como panista y es consejero de este partido, por lo que es incomprensible que el PAN le permita participar abiertamente en actos perredistas.

Por otro lado, el coqueteo con un gobernador del Partido Verde francamente no resiste un análisis.

Me queda claro que el poder enferma, y a esta enfermedad yo la llamaría “Esquizofrenia Camaleónica Aguda”.

Y ésta no se quita. No es gripa.