Aires de Michoacán soplan en Puebla
Desde hace tres años el lugar común para los caprichos es Puebla. No hay puntada ni ocurrencia que tenga las puertas cerradas para el Señor de los Cerros. Si los ángeles hubieran sabido lo que sucedería casi cinco siglos después de que la fundaron, seguramente habrían buscado un mejor lugar para edificar la Angelópolis.
Y es que en sólo tres años hemos visto cómo se gastan millonadas en una ruedota, en un teleférico inexistente, en un metrobús que no resolvió nada, en fastuosos eventos VIP, en ostentosas reuniones de la Conago, en viaductos generadores de tráfico, en absurdos trenes turísticos, en ambulancias aéreas que sólo las usa el gobernador y muchos otros que escapan a mi memoria.
Pero de todos ellos, el que debe ser considerado como el capricho mayor es el de convertir a Cabalán Macari en el heredero legítimo de la corona. Es decir, en el candidato del morenovallismo a la gubernatura en 2016. Sin duda, ése sí es un capricho de altos vuelos.
Para darle una clara dimensión a esta nueva puntada gubernamental es necesario recordar que el delfín morenovallista es un invento sexenal, toda vez que hasta antes del inicio de la presente administración los cargos ocupados por Caba habían sido de segunda categoría y bajo perfil.
Fue hasta el inicio del sexenio cuando el gobernador convirtió a su amigo en el encargado de todas las compras y licitaciones del gobierno del estado, lo que se traduce al encargado de los dineros y las comisiones. De ahí pasó a la Secretaría de Infraestructura, en donde crecen día a día los retrasos en las obras y la ineficiencia en la calidad de las mismas. Por si fuera poco, Cabalán Macari no ha participado en ninguna elección, por lo que su potencial electoral resulta toda una incógnita.
A todo lo anterior, debo agregar un punto no menos importante, ya que el delfín del gobernador no es poblano, lo cual implica una contradicción recordando que Moreno Valle basó su campaña en el 2010 en su condición de poblano, en contra del chiapaneco López Zavala.
“¿Ustedes le confiarían su voto a alguien que no es de esta tierra?”, les decía el hoy gobernador a los posibles votantes, quienes, a coro, le contestaban con un largo no. Pues ahora su candidato podría ser un fuereño. Bien dicen que en política las historias siempre se repiten.
Y conste que no estoy diciendo que la imposición implique una derrota forzosa para el morenovallismo, pero sí que es el mayor capricho en lo que va del sexenio, y miren que eso no es cualquier cosa. Al final de la historia, el gran capricho del sexenio puede darle un mandato extra sexenal al Señor de los Cerros o hacerlo perder su reino y desterrarlo de por vida.
¿Se jugará su reino por su viejo amigo?
Veremos y diremos.
Alerta en el gabinete de seguridad estatal
Uno de los temas que debe tener en alerta al gabinete de seguridad estatal es lo sucedido en Michoacán con el que fuera gobernador interino Jesús Reyna, quien fue arraigado por la PGR por supuestos vínculos con el cártel de los Caballeros Templarios, en concreto, con su líder, “La Tuta”.
En esa misma lógica, recordemos que en su momento “La Barbie”, del cártel de los Beltrán Leyva, acusó al actual secretario de Seguridad Pública de Puebla, Facundo Rosas, de tener ligas con este grupo delictivo y que él mismo le entregaba dinero. No sería extraño que la PGR tome cartas en este asunto y desempolve el expediente de don Facundo.
Si a un exgobernador lo arraigaron, ¿por qué no hacer lo propio con un exfuncionario calderonista y hoy morenovallista?
Son preguntas que quedan en el aire.
