Gobernadores, con Madero; militantes, con Cordero

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
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Aunque la mayoría de las plumas políticas de la capital del país insisten en que la guerra civil panista será ganada por Gustavo Madero, la realidad es que el las circunstancias sui generis de esta elección han puesto a Ernesto Cordero en una posición de privilegio.

El problema de quienes han vaticinado la reelección de Madero radica en un punto en concreto: no contemplaron que los votantes serán únicamente panistas.

Veamos. Los analistas que aseguran el triunfo de Madero parten de los amarres de Madero con los gobernadores —como Moreno Valle—, quienes le aseguraron a operar a través de su estructura para favorecer sus candidatura.

Es decir que, al hacer su pronóstico, pensaron que estaban ante una elección priista. Y no contemplaron que el panista activo tiene características muy diferentes que lo convierten en un elector cerrado por naturaleza, con pocas posibilidades de corromperlo.

Si consideramos que sólo votarán los panistas activos, tenemos un muy bajo padrón, en donde abundan los militantes idealistas, los cuales —según las últimas encuestas— se inclinan por la dupla Cordero-Oliva.

De acuerdo con el comportamiento de los panistas, sólo 20 por ciento del padrón está conformado por panistas de nuevo cuño, muchos de ellos incorporados de manera corporativa —como en Puebla—, los cuales son sujetos de ser comprados por las estructuras gubernamentales.

De ahí que los 30 puntos de ventaja que las encuestas le dan a Cordero-Oliva podrían ser suficientes para ganar, toda vez que el margen que tendrán los mapaches de los gobernadores se reduce sustancialmente.

Así las cosas, en este momento la reelección de Madero está en riesgo y podría provocar una verdadera catástrofe para el grupo morenovallista, que apostó todas sus canicas en contra de la dupla Cordero-Oliva.

No es casual el nerviosismo que se vive en Casa Puebla, en donde el denso ambiente se puede cortar con un cuchillo.

El hecho de haber quemado sus naves para afianzarse en el reino maderista es la apuesta de mayor peligro tomada por el gobernador poblano desde que inició su sexenio.

Es evidente que el Señor de los Cerros sabe que está sentado en un barril de pólvora y que su activismo promaderista podría abrirle la puerta del cielo o del mismísimo infierno.

Todos con La Franja, todos al Cuauhtémoc

Más allá de todos los errores cometidos por la gente de pantalón largo, el Puebla de la Franja requiere del apoyo moral de quienes sentimos y sufrimos esa playera.

El fantasma del descenso camina por los vestidores del Cuauhtémoc y no hay otro camino que apoyar con nuestra presencia a nuestros camoteros este domingo ante el campeón León.

Me queda claro que las malas campañas convertidas en costumbre nos han alejado del equipo y del estadio, pero si no sacan los tres puntos este domingo estaremos en camino de escuchar “las golondrinas”.

Y sí, lo sé, de salvarse el Puebla, el año entrante estaremos nuevamente tronándonos los dedos haciendo cuentas y rezando para evitar nuevamente el descenso.

Es nuestra cruz y la tenemos que cargar.

Por lo pronto, todos al Cuauhtémoc.