“La palabra Revolución, palabra muy amada, quedó en la boca de los mexicanos y allí queda. Unos piensan que es una realidad, otros que es un arma y otros, muy pocos, los más reflexivos, saben que es una expresión de nostalgia”
L. J. Hernández
¿Nostalgia la Revolución? La conformación y redacción de la Constitución de 1917, es la conformación del hombre con su época, es la lucha constante por llevar una vida humana, es decir, una vida con Libertad, con igualdad y con dignidad.
Porque implica un diálogo del hombre pensante con la historia con el contenido vibrante de las generaciones que lucharon por su dignidad y que otorgaron a sus sucesoras un estilo basado en una idea de justicia humana.
Postulado que también es un diálogo con las generaciones futuras, porque se preserva la cultura otorgada y se enriquece con los adelantos técnicos y humanísticos de toda una generación.
Valor que también es un monólogo. Monólogo de los hombres que viven, de los que caminan y sufren, de los que están decididos a ofrecer su vida por la libertad, de los que deshojan la existencia construyendo la obra de arte más bella que se puede esculpir o pintar: una mente y corazón que realizan un destino humano. A su vez, se vive y se vive a cada momento, porque el hombre y mujer deben estar decididos a luchar para preservarse como tal, es decir, para no permitir absolutamente nada que perturbe su naturaleza intrínseca, su naturaleza humana, su dignidad.
Cierto, un proceso pecaminoso y apátrida como el Neoliberalismo, intentó fracturar la tierra y sembrar un modelo de indiferencia, de individualismo y sin sentimientos de identidad grupal como histórica, donde las leyes emanadas de la Constitución, fue extirpada de esos principios nacionales y de Patria. Los bienes nacionales, fortalecidos por la Carta Magna, fueron diluidos, haciéndose cómplices y siervos del capitalismo salvaje bajo perversos mecanismos de deformar la Constitución, deformando esos principios de igualdad y dignidad, por una apátrida necesidad de intereses mezquinos.
40 años no son nada en el tiempo, pero suficientes para desgarrar una nación, sumiéndola a la degradación, apegándose a una tecnocracia que nada representa a un pueblo que fue creando una historia desde mediados del siglo XIX, pretendiendo hacer nacer una Nación con la Revolución.
Generaciones atrapadas en una telaraña de intereses económicos que al distorsionar a la Constitución, fincaron un modelo privatizador que, para recobrar la dignidad de soberanía, tendrán que pasar décadas de ir recuperando la devastación e ir saliendo de la pobreza insultante.
¡Nombres! Claro. Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Siendo Salinas quien dio pauta perversa y de ser el guía político de los subsiguientes mal llamados presidentes de la república. Que en conjunto son parias de una oligarquía pestilente, el pus de un proceso que contraviene a la Constitución, al adueñarse de ella, mediante sus soldados en los principales partidos políticos del PRI y PAN, cuyas orugas incrustadas en el aparato legislativo, logran privatizar el presente y futuro, despojando de dignidad a una pueblo.
Una vez más. Políticos, legisladores, gobernadores y empresarios articulan los tentáculos de una organización que saqueó a México durante cuarenta años, de estos, los dos últimos gobiernos para comprar elecciones, pagar sobornos y aprobar reformas legales, en algo llamado “Reforma Estructural y Energética”.
Emilio Lozoya Austin, es la pieza clave del gran entramado. Sin embargo, desde la cúpula del poder al final de Fox, para ir cobrando forma con Calderón y finiquitando la privatización con Peña, los bienes nacionales dejan de ser soberanos, al grado que todo el aparato del Estado, incluyendo aparto de comunicación y educación, también fueron desarticulados.
Lozoya marca el inicio de combatir la corrupción, la impunidad e inmunidad que gozaron, porque fue el encargado de aplicar la perversidad, sin separarlo de ser cómplice.
Lo paradójico es que el ex Gobernador y hoy diputado federal panista, Ernesto Ruffo, emitió una dura crítica contra Felipe Calderón, luego de revelarse los videos de sobornos entregados a ex senadores panistas, apuntando que Calderón, está involucrado en acuerdos “en lo oscurito” con el gobierno de Enrique Peña para lograr las reformas.
El diputado Ruffo, es de los pocos que votaron en contra de la reforma energética, más Javier Corral, por lo que acusa que los legisladores del senado como de diputados “eran como la pus”. Incluso, pone nombres de qué legisladores apoyaron al PRI en esa envestida contra la nación, como José Luis Lavalle, Roberto Gil, Salvador Vega y Ernesto Cordero, por decir unos.
Aún más, resalta que cuando Roberto Gil, Ernesto Cordero, Javier Lozano Alarcón, Jorge Luis Lavalle, los corren del PAN, en esa época, “yo dije que me sentía aliviado de que se salieran la pus, y así es; siempre sospeché de su actuar, se la pasaban en la oficina de Emilio Gamboa Patrón, andaban con puros pactos y acuerdos secretos, se veían mal. Mi intuición estaba en lo correcto”, abundó.
Esta historia de complicidades, de venta de voluntades, que no de conciencia, de perder la poca dignidad, el costo a la nación es injusto, porque ellos justificaban bajo la pauta neoliberal, de que la modernización del país, implicaba inversión privada y extranjera. Lo que no dijeron es que endeudaron e hicieron de PEMEX, CFE y otras empresas paraestatales, chatarra, para venderlas como si fueran oro, es decir, a sobre precio en miles de millones de pesos.
Cabe agregar, que estas empresas, desde Salinas a Peña, jamás se invirtió en mantenimiento ni modernización a su infraestructura, mucho menos a actualizar tecnología. En el sector Salud, similar condición, aunado a favorecer leoninos contratos con farmacéuticas, con empresas de material hospitalario; la nula acción de mantenimiento a hospitales y clínicas, al grado de que se inauguraban nuevos hospitales, pero en los hechos, inconclusos, sin equipos, muchos de ellos. Lo más grosero, en papel se invirtió, todo finiquitado, sin embargo, no existe obra alguna.
El proceso legal que se le sigue a Lozoya, genera especulaciones, reproches, críticas, etcétera, donde aducen algunos, que es un juego, un acto de guerra política contra el PAN y PRI, bajo el pretexto de “combatir la CORRUPCIÓN”.
Desde las catacumbas, tanto dirigentes del PAN como del PRI, se dicen ofendidos por esta trama, tratando de argumentar que justificar que no son las siglas partidistas las comprometidas, sí “algunos” que deben pagar las consecuencias. Empero, deben recordar que ya se Ricardo Anaya y dirigentes del PRI, tuvieron papel relevante, como también gobernadores y legisladores de dichos partidos.
Se equivocan de deslindarse de la corrupción e impunidad, parque la historia, cuando se estudia con rigor Dialéctico, impide dejar oculto cada aspecto perverso. Vamos, es obvio que este modelo de sistema de gobierno y político como económico Neoliberal y tecnocrático, para poder “convencer de sus bondades”, tuvieron y ejercieron el poder cómplice de medios de comunicación en las dos empresas importantes como Televisa y Azteca, con sus lacayos como López Dóriga, Carlos Loret, en Azteca con Javier Alatorre, reforzados con los que llamó Carlos Monsiváis como Telectuales, como Leo Zuckerman, Enrique Krauze, Héctor Aguiar Camín, y otros, que “brindaban bondades y lindezas del modelo económico”. Todos, fueron parte de la infodemia, de la trampera forma de imponer fake news, de la alienación y enajenación, para “convencer a un pueblo, de los logros estructurales.
Que no se digan los sorprendidos de que se les acusa de corruptos, su problema radica en que por sentirse una casta divina, jamás vieron que de siempre, el pueblo los ha acusado de corruptos y cómplices, porque de ese anhelo de una vida humana, es decir, una vida con Libertad, con igualdad y con dignidad, en los cimientos de una Constitución, estos, se encargaron de enterrarla. Por lo que es ese pueblo, quien siempre los acusa de corruptos, de perversos, de criminales. Cuantos ciudadanos, por exigir esa vida digna, han sido reprimidos, encarcelados, asesinados, ejecutados, desaparecidos: miles.
No es el momento actual donde sale a la luz todo ese entramado, ya existía, faltaba darle forma a la ley marginada y olvidada, para que recobre vida. Nuestra Carta Magna lo dice perfectamente claro, cunado actúa junto con el pueblo, el Derecho Constitucional es de justicia.
Esos 40 años, sometieron al Derecho Constitucional a un penoso período de crisis, y no ficticia, en ardorosa vicisitud, donde la desigualdad y represión, fue prendiendo en lo más profundo del corazón y memoria de este pueblo marginado y excluido, convocando a las viejas, pero siempre jóvenes y vigorosas, ideas que sustentan el acto de reclamo, de exigencia del Derecho por y para el pueblo, en respuesta de estos que pensaron que ese Derecho y reclamo, había fenecido.
Lozoya, paradójicamente, es el eco del hartazgo, de la ira acumulada, porque al revelar y emprender denuncia contra Peña y equipo, arroja que el 90 porciento de la ciudadanía, exige justicia, el resto del porcentaje, observan angustiados que poco a poco, este pueblo adormecido, está despertando, mientras que esta casta divina, va perdiendo sus privilegios.
Las castas partidistas del PAN y PRI, por más que intenten desligarse, los hechos los desnudan. Incluso, hasta en nuestro estado de ZARAGOZA, la corrupción de estos partidos los alcanza, sin reconocer que son gazapos y en ruinas. Hacer el arma de la dignidad, es por medio de la Constitución en vida.
Analista político y de prospectiva social
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Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.
