Angélica Araujo vendrá como delegada especial del PRI

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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Parece que el Comité Ejecutivo Nacional del PRI ya decidió nombrar delegado especial para hacerse cargo de ese (resquebrajado) partido en Puebla.

No será el ex gobernador de Veracruz Fidel Herrera Beltrán, que primero fue encumbrado y después desechado en ese juego de especulaciones que arma y desarma escenarios a placer.

Fuentes regularmente bien informadas aseguran que está por llegar a Puebla una persona de probados y fuertes vínculos afectivos con la secretaria general del tricolor, la ex gobernadora de Yucatán Ivonne Ortega Pacheco.

No mencionan a un hombre.

Tampoco a un ex mandatario.

Los enterados comentan que en la sede del PRI de la Ciudad de México se da como un hecho el arribo de una senadora para tomar las riendas del priismo local.

De confirmarse la especie, que ya circulaba entre algunos priistas desde principios de mes, esta legisladora asumiría la encomienda en calidad de delegada especial, que no de presidenta del Comité Directivo Estatal que hoy todavía encabeza Pablo Fernández del Campo.

Se trata de Angélica Araujo Lara, quien vendría a hacer mancuerna con el recién nombrado delegado regional René Juárez Cisneros, otro senador y ex gobernador de Guerrero.

Para reconocer los lazos de Araujo con Ivonne Ortega basta repasar el contenido de su ficha biográfica de los últimos siete años.

Angélica Araujo debe su ascenso en política a la secretaria general del PRI.

En 2007, gracias a la entonces gobernadora de Yucatán, fue nombrada directora general del Instituto de Vivienda de aquella entidad.

Después de eso, entre 2009 y 2012, también gracias a Ortega, se convirtió en diputada federal, presidenta municipal de Mérida y senadora.

Todo en apenas tres años.

Como diputada federal duró menos de 12 meses, y como alcaldesa de la capital del estado, apenas 18.

El lunes, un integrante del CEN le confesó a un priista poblano que el nombramiento de la senadora llevaba unos días detenido en la oficina principal del partido, es decir, en la de César Camacho Quiroz, pero le compartió que éste no debía tardar más tiempo en concretarse.

Nada en los archivos de antecedentes de Araujo indica que vaya a ser una delegada especial de mejores resultados para el priismo que Fernando Moreno Peña, a quien relevaría en el puesto.

Por el contrario, esos antecedentes ponen en duda la eficacia de su desempeño.

En julio de 2011, mientras gobernaba en Mérida, fue responsabilizada por un acto de represión cometido en contra de manifestantes que se oponían a la construcción de un paso deprimido en la glorieta del Paseo de Montejo.

Más tarde, después de abandonar la alcaldía para competir por un sitio en el senado, la nueva administración municipal (de extracción panista) la acusó por un presunto desvío de recursos públicos por 240 millones de pesos, en un proceso jurídico que concluyó hace apenas un mes con la absolución de la inculpada.

De lo que no existe duda es de su estrecha relación con Ivonne Ortega.

Si viene a Puebla, como se afirma, lo hará con todo el respaldo de la secretaria general del CEN del PRI para operar -desde ahora-la elección federal del 2015.

Una nueva llama de esperanza para el alicaído partido.

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