Si el PRI no recupera unidad, el partido se hunde
Todo parece indicar que los liderazgos priistas con proyección nacional por fin se convencieron de que la unidad es el único factor que les permitirá recuperar el terreno perdido.
Juan Carlos Lastiri, Alejandro Armenta, Guillermo Deloya Cobián y Jorge Stefan Chidiac, entre otros, han sostenido diversas reuniones para trabajar a favor de la unidad partidista.
En todos esos encuentros la conclusión ha sido la misma: o los priistas poblanos recuperan la unidad perdida o el partido se hunde, y con ello las posibilidades de regresar al poder.
En una de esas reuniones, ayer en el restaurante El Cuchilleros —del Distrito Federal— me encontré a Víctor Manuel Giorgana, Juan Carlos Lastiri, Enrique Doger y Alejandro Armenta. El tema: la unidad partidista.
Veremos si tienen la capacidad de olvidar filias y fobias a la hora de las designaciones políticas.
Y el misterio continuará
Por más explicaciones que las autoridades traten de dar para aclarar el secuestro y asesinato de la exsubdelegada del IMSS, Adriana Janette Campos Díaz, los hechos dejan más dudas que certezas.
1. La camioneta en que la secuestraron fue vista por vecinos rondando la casa en días anteriores al ilícito.
2. Fue secuestrada en la puerta de su casa, en Los Pilares. No vivía en una zona residencial.
3. Su amiga, que la acompañaba, fue liberada de inmediato.
4. Fue asesinada con 60 puñaladas y el rostro quemado.
5. El rescate lo solicitaron al exesposo, del que llevaba más de un año separada y con quien tenía conflictos.
Dudas que matan.
1. La zona donde fue secuestrada no es una zona residencial que convierta a los vecinos en víctimas propicias para un secuestro, un secuestrador normal no libera a uno de los secuestrados dejando testigos.
2. Un grupo de secuestradores profesionales no ronda el domicilio de la víctima con la misma camioneta con la que va a ejecutar el secuestro.
3. Si estaban escogiendo una víctima propicia no secuestras a una funcionaria federal.
4. Una vez en cautiverio, los delincuentes preguntan a la persona secuestrada quién puede responder con el rescate, lo cual no es creíble que ella haya señalado a su exesposo por los graves conflictos derivados del divorcio.
5. La forma en la que fue ejecutada (60 puñaladas y el rostro quemado) no son el común del modus operandi de un secuestro.
Pese a todo, la Procuraduría General de Justicia quiere darle carpetazo a este misterioso asunto, diciendo que el caso está resuelto.
