Agua de México, una estela de corrupción

Enrique Núñez/Intolerancia
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La presión mediática y la creciente inconformidad de diversos grupos de la sociedad civil, en la relación a la privatización del agua potable, obligaron al morenovallismo a cambiar la decisión sobre quién debería manejar el SOAPAP.

Fuentes al interior del organismo nos confirmaron que la ganadora de la concesión sería empresa colombiana Metroagua, sin embargo, ante la crítica de medios de comunicación y, sobre todo, para no dar pie a que el agua se entregaba a empresas extranjeras, se optó por darle la concesión a una empresa mexicana.

Fue así que se decidió por Agua de México.

Sin embargo, el remedio salió peor que la enfermedad.

La virtual concesionaria del SOAPAP trae consigo un negro historial. De entrada, Agua de México está muy ligada al grupo de empresarios Gutiérrez Cortina, de la constructora Gutsa, inhabilitada por las tropelías cometidas en la obra insignia del expresidente Felipe Calderón: la Estela de Luz.

Juan Diego Gutiérrez Cortina, un licenciado en administración por la UNAM, es el responsable tanto del fuerte crecimiento de la constructora en los últimos sexenios como de sus recientes problemas económicos.

Ha ganado importantísimos contratos de infraestructura pública. Por ejemplo, Gutsa participa en el abastecimiento de agua potable a varias ciudades del país, entre ellas el DF, bajo diversas filiales.

En el sexenio de Felipe Calderón la constructora fue inhabilitada para recibir contratos de obra pública por las diversas tropelías cometidas en la edificación de la Estela de Luz, monumento emblema del Bicentenario.

Como se recordará, el corporativo Gutsa y III Servicios SA de CV, empresa filial de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la SEP, fue la encargada del proyecto. En un inicio el presupuesto original para la Estela de Luz —inaugurada el 7 de enero de 2012— era de 400 millones de pesos, tiempo después se descubrió que la cifra ascendió a mil 35 millones de pesos.

Además de diversas irregularidades, que iban desde el estado “inhabilitado” de la empresa filial encargada del proyecto hasta la colusión del exdirector general de la misma, Agustín Castro Benítez, al haber operado sin concesión de por medio a favor de su empresa. Poco tiempo después, Castro Benítez quedaría 12 años destituido y sometido a embargo para ocupar cualquier empleo dentro del Gobierno Federal.

Entre la estela de corrupción de Gutsa, documentada por diferentes medios de comunicación nacionales, se halla el retraso en la construcción de la parte medular de los pasos a desnivel en Playa del Carmen es una muestra más de la inconsistencia de esta empresa, a la que la SCT federal —a través de Caminos y Puentes Federales (Capufe)— le rescindió en 2007 dos contratos por incumplimiento de obras.

Una de las licitaciones ganadas por Gutsa fue la rehabilitación de 59.7 kilómetros de la Autopista del Sol, entre Cuernavaca (Morelos) y Acapulco (Guerrero), por un monto de 335.19 millones de pesos y un tiempo de ejecución de 270 días.

Para junio de 2007 Gutsa llevaba apenas un avance de 30 por ciento en los trabajos, más de mil 200 días de retraso y cobros excedentes por 349 millones de pesos. A Gutsa se le acusó de actuar con “dolo y mala fe” en los contratos de remozamiento de la autopista del Sol y de caer en complicidad con funcionarios de Capufe.

Diputados acusaron a Gutsa de provocar daños económicos por 20 millones de pesos al dejar inconclusa la obra de la Autopista del Sol.

Gutsa fue demandada por daño patrimonial al Estado al no entregar trabajos por más de 20 millones de pesos, luego de que esta maniobra fue descubierta por Banobras, que era responsable de la autopista a través del Fideicomiso de Apoyo al Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC).

De 2004 a 2007, plazo en que Gutsa debió rehabilitar esa carretera que nunca terminó, ocurrieron 751 accidentes, con 120 muertes y 814 heridos atribuidos a la falta de mantenimiento y problemas estructurales en su construcción.

Finalmente, Gutsa fue multada con 283 mil pesos por incumplimiento en la Autopista del Sol e inhabilitada por un año para participar en obras públicas de los tres niveles de gobierno, y cuya situación abundaremos específicamente sobre el caso de los puentes de Playa del Carmen, donde extrañamente fue incluida y se le asignó una fase de esta mega obra.

Tras esta situación, salió a la luz pública que no era la primera vez que esta empresa se ha visto involucrada en proyectos y obras cuya calidad ha sido cuestionada.

Gutsa dejó pendiente también la construcción de un hotel en el Wolrd Trade Center de la ciudad de México, la mega biblioteca José Vasconcelos y la terminal II del aeropuerto de la ciudad de México.

Y ahora manejará a través de Agua de México el SOAPAP.

Menuda solución.