Esperan poblanos hasta 10 años por un trasplante de riñón
Desesperanza por no encontrar a un donante de riñón y los complicados tratamientos para
Con motivo del Día Mundial del Riñón, celebrado durante el segundo jueves de marzo, El Popular, diario imparcial de Puebla, escuchó las voces de una sobreviviente y sobre de los retos que cada día enfrenta el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Puebla para ampliar la base de donantes locales.
En entrevista con esta casa editorial, el director del Hospital de Traumatología y Ortopedia del IMSS, Francisco Morales Flores, detalló que, en lo que va de 2017, suman tres donaciones multiorgánicas
Precisó que entre todos los donantes sumaron cuatro riñones, seis córneas, junto con un tejido músculo-esquelético
“Sigue habiendo resistencia para hacer una donación, falta tener mayor conocimiento, pues hay cosas culturales o de tradiciones y costumbres en que la gente dice ‘sí a un difunto le quitan sus órganos ya no se va completo al cielo’, son aspectos religiosos o tabús”, explicó.
El especialista recordó que, desde abril de 2016 se comenzó la labor de procuración de órganos, lo que les permitió realizar 22 donaciones multiorgánicas, para colocarse en el primer lugar nacional en la práctica de dichos procedimientos en Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE) de Traumatología y Ortopedia.
Morales Flores aseguró que las intervenciones realizadas el año pasado superaron las expectativas del Hospital, ya que, en un inicio, se estimaban realizar seis procuraciones en todo 2016; sin embargo, se realizó un promedio de tres mensuales.
Esperan mil 200 personas riñones
Por otro lado, Morales Flores mencionó que la lista de espera, entre riñones y córneas, supera los mil 500 pacientes; además, aseguró, los derechohabientes pueden esperar hasta una década la llegada de su turno.
Estimó que en el Hospital Regional 36, San Alejandro, se encuentran a mil 200 adultos a la espera de un riñón, sumados a otros 30 niños dializados, por lo que, advirtió, los pacientes en tratamiento t
“Estos pacientes tienen una mala calidad de vida, porque deben tener una dieta especial, tienen que estar en la máquina, a veces tres veces a la semana, y en ese período de hemodiálisis tarda hasta ocho horas; entonces, quiere decir que este paciente tiene que estar atado a una máquina”, mencionó.
