Lleva jiribilla

  • Alejandra Fonseca
Derechos y obligaciones, binomio inseparable. Los derechos y las obligaciones correspondientes.

En reunión con un sector vulnerable de nuestra sociedad, que ha sido orientado por alguna asociación civil  para defender sus derechos humanos, principalmente laborales, fue muy interesante escuchar que no sabían que cada derecho tiene una obligación. La mayoría de estas personas es madre y, en muchos casos, cabeza de familia.

Utilizamos el ejemplo del derecho que tienen sus hijos menores al juego. Inmediatamente respondieron que si le regala un juguete a su hijo o hija, después de jugarlo, tiene que ponerlo en su lugar; si le compran un celular (tan de moda) a sus hijos adolescentes, éstos tienen que hacer algo a favor de la limpieza de sus cuartos o de la familia, como una obligación; si adquieren un auto y el joven lo usa, tendrá que hacer algo en favor de los demás, ya sea llevarla al mandado, recogerla con el doctor, recoger a los abuelos para que vayan de visita, etc. Ahí sí les quedó claro que cada derecho (de los hijos) tiene una obligación correspondiente. Con esos ejemplos y al contar sus propias experiencias que han tenido en ese aspecto, se pudimos sacar la conclusión de que los derechos son algo que nos gusta, que disfrutamos hacer y tener, y las obligaciones, no nos gusta hacer, y a veces, pesan.

El problema surgió cuando esos ejemplos debían ser aplicados a sí mismas, en las diferentes actividades que realizan. Se admiraron cuando se dieron cuenta que ellas cumplen sólo con obligaciones y no hay espacios en sus días para disfrutar sus derechos, porque aun sus derechos laborales, les pesan. Que están al pendiente de que todos los miembros de sus familias cumplan con sus obligaciones, mientras disfrutan sus derechos… ¿pero, y ellas?

Me extrañó que la AC que les ha brindado algún tipo de orientación, no les haya enseñado sus derechos humanos para elevar la calidad de su vida, para su disfrute. Y esta AC es la que sale a la calle a gritar y exigir sus derechos, que le tira al gobierno cuando ellos no cumplen con sus obligaciones de organismo no gubernamental, y usan a las personas para sus intereses políticos sin enseñar ni demostrar que el primer derecho se refiere a la dignidad de la persona.

[email protected]

Opinion para Interiores: 

Anteriores

Alejandra Fonseca
Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes