Programas de Bienestar, fábrica de candidatos

Por Mathieu Tourliere / Proceso
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Mathieu Tourliere / Proceso

En los tiempos de la Cuarta Transformación perdura la vieja práctica priísta que convierte las estructuras de programas sociales en plataformas electorales.

Así, siete de los delegados de Bienestar –también llamados “superdelegados”– ya presentaron sus renuncias al presidente Andrés Manuel López Obrador con la intención de competir por las gubernaturas de los estados donde administraron respectivamente los programas en los últimos dos años.

Después de separarse de su cargo, Víctor Manuel Castro Cosío se alistaría como candidato para Baja California Sur; Indira Vizcaíno Silva buscaría el gobierno de Colima, Juan Carlos Loera de la Rosa se presentaría en Chihuahua, Pablo Almícar Sandoval Ballesteros pelearía por Guerrero, Lorena Cuellar Cisneros se lanzaría en Tlaxcala, y Manuel Peraza Segovia buscaría el poder en Nayarit.

Aparte, Hugo Éric Flores Cervantes, el fundador del Partido Encuentro Social (PES) renunció a su cargo de superdelegado en Morelos para presidir su organización política –que acaba de recibir su registro como partido, con todo y una bolsa de recursos públicos de más de 169 millones de pesos para 2021–, y el superdelegado Roberto Pantoja Arzola expresó su deseo de ser gobernador de Michoacán, aunque hasta el momento permanece en su puesto.

Con el precedente de Jaime Bonilla Valdez –quien fue superdelegado en Baja California y posteriormente ganó la gubernatura del estado bajo la bandera de Morena–, la reciente ola de renuncias confirma que la “Coordinación General de Programas para el Desarrollo”, una estructura creada en el gobierno actual y dirigida por Gabriel García Hernández, es una fábrica de candidatos.

No es sorpresa: aparte de su amistad de dos décadas con López Obrador, García Hernández es un profesional de las elecciones: fue apoderado legal de la organización Honestidad Valiente, en 2012 coordinó la campaña del tabasqueño, y antes de las elecciones de 2018 era Secretario de Organización de Morena, con lo que supervisó toda la estructura del partido en vistas a los comicios.

Todos los “superdelegados” también tienen perfiles orientados al juego electoral: 21 tuvieron algún cargo de primer nivel en Morena, algunos fueron candidatos a gobernadores –como Delfina Gómez, en el Estado de México–, muchos son o fueron legisladores federales, y algunos llevan amistades añejas con López Obrador.

https://www.proceso.com.mx/reportajes/2020/11/14/programas-de-bienestar-fabrica-de-candidatos-252734.html