México será sala de espera de los migrantes centroamericanos
Donald Trump volvió a imponer sus condiciones a México. Y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, para evitar problemas en la relación bilateral, aceptó que las autoridades estadunidenses devuelvan a México a los centroamericanos que pidan asilo y permanezcan en el país hasta que un juez de migración estadunidense determine sus casos.
Esas condiciones –que aceptó el gobierno mexicano por lo menos de manera provisional– son idénticas a las que se evocaron en las negociaciones bilaterales para convertir a México en Tercer País Seguro (TPS). De hecho, se iniciaron a finales del sexenio de Enrique Peña Nieto y continuaron durante el periodo de transición en el plan conocido como “Quédate en México”.
El gobierno estadunidense no puede obligar a su contraparte mexicana a aceptar personas extranjeras, por lo que López Obrador estaría en su derecho de no recibir a los solicitantes de asilo, comenta Roberto Velasco Álvarez, vocero de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
A través de la Delegación Federal del Instituto Nacional de Migración de Tamaulipas, continuamos atendiendo a connacionales en el módulo instalado en “La Milla 13” de Laredo, Texas.
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Según él, un rechazo “provocaría un problema para los migrantes y para ambos países… Que México no acepte a los migrantes generaría un problema en los puntos fronterizos. Por eso, “se consideró que la mejor solución fue la que se comunicó”, dice en entrevista con Proceso.
Asegura que “desconoce” si Washington ofreció una compensación financiera a México a cambio de que se convierta en una sala de espera para los solicitantes de asilo.
Un grupo de organizaciones estadunidenses y mexicanas envió a López Obrador una carta el viernes 21 en la cual expone que, de concretarse las medidas propuestas por Trump, el gobierno mexicano sería “cómplice de violaciones a los derechos humanos de las personas migrantes y solicitantes de asilo”.
La misiva exige al mandatario que rechace cualquier trato o colaboración que convierta a México en “filtro migratorio” para Estados Unidos.
Durante su tiempo de espera en México –que puede durar meses–, el gobierno otorgará a los solicitantes de asilo una “visa humanitaria” que les permitirá buscar un empleo y agilizar su situación para que tengan su audiencia con un juez estadunidense, informó la SRE el jueves 20.
Tanto la cancillería como su titular, Marcelo Ebrard, insistieron en que las medidas fueron tomadas de manera “soberana” por el gobierno mexicano, como respuesta “humanitaria” a una “decisión unilateral” de la administración de Trump; y reiteraron que no se firmó ningún acuerdo con la administración Trump.
La polémica y el desorden cundieron en el gobierno, hasta que, en su conferencia de prensa matutina del viernes 21, López Obrador dijo que las medidas anunciadas por la cancillería eran una postura, “vamos a decir, provisional, transitoria”, y que el gobierno dará una posición más definitiva el lunes 24.
Diversas organizaciones, como la Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), la Escuela de Derecho de la Universidad de Texas y Sin Fronteras, señalaron que varias preguntas quedaron en el aire. No se sabe, por ejemplo, si la medida aplicará también a solicitantes de refugio de países no hispanohablantes, quienes enfrentarían dificultades para trabajar en México, y los niños.
Niños y niñas mexicanos enviaron cartas y dibujos a niños #migrantes que hoy están en #Tijuana.
En ellas les dan la bienvenida y mensajes de apoyo.#AnteTodoSonNiños.
Tú también puedes hacer una carta o dibujo para ellos y envíarla a comunicació[email protected]
El acuerdo para convertir a México en TPS empezó a negociarse a finales del sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando Luis Videgaray Caso encabezaba la cancillería, como lo documentó en mayo pasado Jesús Esquivel, el corresponsal de Proceso en Washington.
En un principio, el gobierno de Peña Nieto estuvo dispuesto a aceptar la medida de TPS a cambio de que Trump mantuviera la extensión de aranceles sobre las importaciones de aluminio y acero mexicanos en la renegociación del acuerdo de libre comercio; además, funcionarios del DHS declararon a The Washington Post en julio pasado que Trump ofrecería a México una ayuda financiera significativa para atender a los solicitantes de asilo.


