AMLO-Empresarios: La concordia increíble

Una fotografía se difundió ampliamente: López Obrador y González enlazados en un abrazo. La estampa fue tan inesperada como la forma tan abierta en que los magnates mexicanos irrumpieron por primera vez en un proceso electoral con el desplegado del 3 de mayo, y como la campaña que a principios de junio lanzaron en videos, comunicados, charlas, proyecciones del documental "El populismo en América Latina” y grupos de WhatsApp destinados a convencer a sus accionistas, empleados, clientes y proveedores de que López Obrador era "un peligro para México”.

"Fue una reunión caracterizada por la confianza y sabremos responder a dicha confianza de millones de mexicanos y de los empresarios de México”, dijo López Obrador al concluir el encuentro.

Los acuerdos

Ahí se comprometió a concederles un privilegio: reunirse cada tres meses con ellos para tener retroalimentación. Con eso, más la promesa de respetar inversiones y la autonomía del Banco de México, así como un programa de 110 mil millones de pesos anuales del gobierno para pagar la nómina de jóvenes que deseen ser aprendices en sus empresas, el viraje se patentó:

"Creo que salimos muy entusiasmados, con energía, para hacer lo que tenemos que hacer. Todos tenemos que hacer nuestra parte para hacer de México un país más incluyente, más próspero y que realmente le saquemos todo su potencial”, dijo González Laporte.

Otro fue Valentín Diez Morodo, quien consideró, a partir de la reunión, que habrá "una muy buena coordinación y una buena relación (del) gobierno electo próximo a confirmarse con (la) iniciativa privada”.

El presidente del CMN, Alejandro Ramírez Magaña, planteó: "Fue un diálogo constructivo, conciliador, propositivo y que genera confianza, que nos da certidumbres sobre el marco regulatorio, sobre las propuestas de política pública que están por venir”.

Desde antes de la elección los acercamientos se iban construyendo por conducto de Romo, según explicó Marcelo Ebrard (Proceso 2174). Y, sin embargo, el encuentro y las declaraciones de conciliación no bastaron para la cúpula empresarial, pues decidieron realizar un video en el que aparecen varios de quienes hasta días antes se contaban entre los más críticos hacia López Obrador.

Germán Larrea, presidente de Grupo México, no se quedó atrás y en un comunicado le manifestó a López Obrador su coincidencia con el discurso triunfal, su aprecio por sus propuestas económicas, su aplauso para revisar contratos con anomalías y, finalmente, su adhesión:

No fue sino hasta el viernes 6 cuando el hombre más rico del país, Carlos Slim —quien durante la campaña cuestionó la propuesta de suspender la construcción del nuevo aeropuerto internacional—, le envió una carta, de acuerdo con López Obrador, expresándole su apoyo y disposición a seguir invirtiendo en México.

 

En el Palacio

En el último mes de campaña, para López Obrador terminaron los tiempos de decir que el gobierno de Enrique Peña Nieto había llevado al país "al despeñadero”, de responsabilizarlo por la corrupción e impunidad, de llamarlo "vulgar calumniador” y de señalarlo por "no defender los intereses de México”.

El entonces candidato ofreció, a principios de junio, acompañar a Peña Nieto hasta el final del gobierno para que el país marchara bien, lo que, por otra parte, le generó críticas de Ricardo Anaya, quien insistía en que el tabasqueño había pactado con el actual gobierno.

Desde el 16 de septiembre de 2004, cuando aún era jefe de gobierno capitalino, López Obrador no había regresado al Palacio Nacional. Esperaba hacerlo en 2006, para instalar ahí su gobierno; lo intentó en 2012, sin éxito. Esta vez anticipó desde las últimas semanas de campaña que buscaría a Peña Nieto apenas un día después de los comicios para abordar diferentes temas de urgencia. Finalmente dijo que sería el segundo día, pues estaría cansado por la celebración. Cumplió.

 

Su regreso al Palacio Nacional ocurrió la mañana del martes 3 y, aun sin tener el triunfo validado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Peña Nieto y López Obrador alcanzaron acuerdos:

El presidente lo invitó a la cumbre del próximo martes 24 del Foro Económico Asia-Pacífico, a celebrarse en Puerto Vallarta; también a participar en una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo; la inclusión del equipo lopezobradorista en la planeación del paquete económico, así como en el equipo negociador del Tratado de Libre Comercio con América del Norte.

Adicionalmente abordaron asuntos de estabilidad económica y seguridad, temas anticipados en discursos y declaraciones por López Obrador desde antes de las elecciones.

Encuentro cordial y productivo, dijo AMLO, en el que Peña Nieto le habría ofrecido protección del Estado Mayor Presidencial, respecto al cual el virtual presidente electo ha dicho que prescindirá.

 

Peña Nieto tuvo una consideración final al ofrecer el Salón Tesorería, reservado a encuentros significativos, para que López Obrador concediera una conferencia de prensa.

 

Presidencialismo anunciado

Hasta la noche del viernes 6 el anuncio más polémico fue la incorporación de Manuel Mondragón y Kalb –titular de la Secretaría de Seguridad Pública al iniciarse el gobierno de Peña Nieto– como asesor de seguridad. En las redes sociales muchos de los políticos e intelectuales que habían expresado su apoyo a López Obrador, y que hasta participaron en su campaña, impugnaron esa decisión.

 

Mondragón, a quien se atribuye la represión contra las protestas sociales iniciadas el 1 de diciembre de 2012, ya había sido cercano al lopezobradorismo, pues antes de incorporarse al gobierno actual fungió como secretario de Seguridad Pública durante la jefatura de gobierno de Marcelo Ebrard en la Ciudad de México.

 

Ebrard, considerado uno de los hombres más próximos al futuro presidente de México, fue presentado el pasado jueves 7 como la propuesta de López Obrador para la Secretaría de Relaciones Exteriores.

 

La decisión causó también polémica porque el "destape” de Ebrard corrió días antes por cuenta de la cantante Belinda. Éste no estaba considerado en el "gabinete” que presentó en diciembre López Obrador, aquel que equiparó con el de Benito Juárez y en el que propuso para la cancillería a Héctor Vasconcelos, quien supuestamente prefirió atender su escaño en el Senado.

 

Los rasgos del presidencialismo a la mexicana han sido planteados en el Proyecto 18, la propuesta electoral de López Obrador, que inclusive los ha reivindicado en discursos y declaraciones, por ejemplo, en el tema anticorrupción, si bien suele decir que respetará la división de poderes.

No obstante se vio expuesto en otro acto que anticipa intromisión, al invitar al sacerdote católico Alejandro Solalinde a ser presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Dicho cargo, conforme a la normatividad, debe ser preferentemente ocupado por un abogado, y Solalinde es licenciado en historia; pero además esa designación no es facultad del titular del Ejecutivo; también corresponde al Senado la elección y aún no está convocada la renovación. El actual ómbudsman, Luis Raúl González Pérez, concluirá su periodo el próximo año.