Consumo de hogares es el motor de la economía
Durante el año pasado el consumo privado destacó entre los elementos de la oferta y demanda agregada como el componente de mayor fortaleza.
Con una expansión de 2.8 por ciento el gasto de los hogares enmarcó el crecimiento más alto desde 2012, un lapso de cuatro años.
Al cierre del año se registró una desaceleración en la mayoría de los componentes de la oferta y demanda global de la economía mexicana, a excepción del consumo privado, elemento que forma parte de la demanda.
Rafael Camarena, analista de Santander, explicó que lo que se puede observar a través de los datos de oferta y demanda revelados ayer por el Inegi, es la estructura de la economía por el lado de los componentes del gasto, no por sectores, sino más bien por quién realiza las erogaciones en la economía.
“El consumo privado creció 2.8 por ciento y llama la atención que fue el principal componente de contribución al crecimiento con una expansión por encima del total de la economía, y eso se debió a que el año pasado hubo condiciones favorables para el consumidor”, apuntó el especialista.
El consumo durante 2015 y 2016 estuvo apoyado por un menor nivel de inflación, el crecimiento del crédito al sector privado, niveles récord de remesas y una creación relativamente sostenida del mercado laboral, sostuvo James Salazar, subdirector de análisis económico de CIBanco.
“Esto siguió teniendo repercusiones positivas en el consumo privado sobre todo en la segunda mitad del año, por eso cerró 2016 siendo el principal motor de la actividad económica del país”, subrayó.
Según cifras del INEGI, el total de la oferta, igual a la demanda global de bienes y servicios, reportó un incremento al cierre del año de dos por ciento en términos acumulados, que apunta el crecimiento más bajo para esos rubros desde 2013.
OMERCIO EXTERIOR PIERDE DINAMISMO
La expansión en la oferta y demanda agregada para 2016 es apenas la mitad del aumento que se registró en 2015, de 4.1 por ciento. Ello resulta de una pérdida de dinamismo entre la mayoría de los componentes, especialmente en la importación y exportación de bienes.
Al término del año, del lado de la demanda, las exportaciones de bienes y servicios mexicanos aumentaron 1.2 por ciento, en tanto que las importaciones —entre los componentes de la oferta—, avanzaron 1.1 por ciento en el año, en ambos casos el crecimiento más bajo desde 2009.
Del resto de los segmentos de la demanda global, la formación bruta de capital fijo concluyó el año con un alza marginal de 0.4 por ciento, mientras el consumo de gobierno observó una desaceleración con una variación de 1.1 por ciento; las tasas más bajas en tres años.
El último componente de la oferta, el Producto Interno Bruto (PIB), concluyó el año con un crecimiento de 2.3 por ciento, por debajo de la tasa de 2.6 por ciento del año previo.
No obstante, Camarena de Santander advirtió sobre una posible desaceleración del consumo y por ende del PIB para este año. “Estamos esperando un crecimiento del PIB de 1.7 por ciento, el consumo lo vemos creciendo 2.4 por ciento, es decir, se desacelera por el tema de la inflación y que las ganancias de los salarios reales van a ser mínimas e incluso nulas”, sostuvo.
Salazar apuntó que la expectativa es que el consumo de los hogares siga creciendo pero a una tasa menor que en 2016.
