La mini, último boleto de Moreno Valle para subirse al 2018

Gabriela Hernández/Proceso
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Aunque la llamada minigubernatura que se disputará este domingo 5 durará únicamente 20 meses, el gobernador Rafael Moreno Valle ha hecho de todo para asegurar el triunfo de su delfín, Antonio Gali Fayad, con lo que mantiene vigentes sus aspiraciones de aparecer en la boleta electoral de 2018.

Al cerrar campañas, sus opositores acusaron a Moreno de usar electoralmente programas de gobierno y boicotear eventos, pero también de espiar, intimidar y perseguir a simpatizantes, además de desviar recursos, entrometerse en las decisiones de los partidos políticos, controlar órganos electorales y medios de comunicación y presionar a alcaldes, a uno de los cuales mandó a prisión.

Y es que en este año electoral el mandatario poblano repartió 20 mil tinacos, 800 mil mochilas e igual cantidad de uniformes escolares, así como mesa-bancos, pañaleras con artículos para bebés, mochilas fumigadoras y carretillas para campesinos. Todos en color azul.

Incluso iluminó con ese color el Mausoleo de Ignacio Zaragoza, las torres del teleférico y edificios y puentes que se construyeron en su administración. Y también ordenó repintar de azul las ciclovías y escuelas públicas, los asientos del estadio Hermanos Serdán y hasta los techos y paredes de viviendas en algunos sectores de la capital.

También repartió boletos gratis para la reinauguración del estadio Cuauhtémoc y un concierto del cantante Pitbull. Y decretó la entrada sin costo a museos, así como la escrituración gratuita en inmuebles de menos de 550 mil pesos y actas de recién nacidos.

Para tratar de aminorar el descontento social que generó entre los poblanos la aplicación de fotomultas y la privatización del servicio del agua, el mandatario panista anunció una reducción en las tarifas y la supuesta devolución de dinero para los ciudadanos “cumplidos”.

De acuerdo con la Asamblea Social del Agua (ASA), Moreno Valle ha usado a la empresa Agua de Puebla, concesionaria del servicio de agua potable de la zona conurbada, para operar a favor del candidato de la coalición “Sigamos Adelante”, que conforman el PAN, PT, Panal, Compromiso por Puebla y Pacto Social de Integración (PIS).

Semanas previas a las votaciones, en algunos sectores se suspendió el suministro del agua, mientras operadores de Gali Fayad recorrían esos lugares para ofrecer el servicio de pipas a cambio de una copia de la credencial de elector.

Y, el colmo, el mandatario poblano envió a un funcionario de segundo nivel para que pidiera perdón a Elia Tamayo, madre del niño José Luis Tehuatlie, asesinado hace más de dos años por policías, y también a los habitantes agredidos en San Bernardino Chalchihuapan.

No paró ahí. Moreno Valle regresó las oficinas del Registro Civil a las Juntas Auxiliares y ya no interpuso recursos legales para evitar la salida de algunos de los llamados presos políticos.

Es más, grabó un mensaje para Donald Trump en el que le pidió no generar “odio y resentimiento”.

De acuerdo con el politólogo Juan Luis Hernández Avendaño, director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana Puebla, todo indica que Moreno Valle “está empeñado” no sólo en que Gali Fayad obtenga el triunfo en los comicios, sino que además lo haga con una ventaja de dos dígitos.

Esto, además de dificultar un proceso de judicialización postelectoral, permitiría al mandatario poblano seguir alentando sus posibilidades como aspirante presidencial panista, asegura.

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