Una propuesta que parecía descabellada
Al seno del equipo de campaña de la candidata del PRI, Blanca Alcalá Ruiz, ha comenzado a cobrar forma una propuesta que en un principio parecía más que descabellada pero que ahora, dado lo cerrado de los pronósticos de la contienda electoral, ha comenzado a ganar seguidores.
Cuentan que hace unas semanas, en un ejercicio habitual de lluvia de ideas, alguien dentro del PRI y el 'war room' de la abanderada tricolor lanzó la sugerencia de buscar a Ana Teresa Aranda y a Roxana Luna Porquillo, en el caso de que fuera finalmente postulada por el PRD, lo que todavía no sucedía entonces, para negociar una declinación en favor de la senadora con licencia una vez que se aproximara la fecha de las votaciones, es decir, por ahí de la segunda quincena de mayo.
Pocos fueron los entusiasmados con la sugerencia, principalmente porque consideraron muy (pero muy) poco probable que alguna de ellas dos, o las dos, aceptaran retirarse de la contienda por la minigubernatura para dejar el paso libre a Blanca Alcalá, con quien si bien no tienen diferencias reconocibles, tampoco poseen lazos de amistad ni complicidades previas.
Parece que eso ha cambiado.
Los esfuerzos por sumar puntos en favor de Alcalá, como el objetivo de ir en alianza con el Partido Encuentro Social a través de una candidatura común, demuestran que cualquier planteamiento puede volverse viable si ayuda a la campaña priista, por más complicado que suene en el origen.
Tómelo con las reservas correspondientes.
