Roxana Luna se moverá en sectores que comparten afinidad con el priismo
La inesperada designación de Roxana Luna Porquillo como candidata del PRD a la 'mini' gubernatura podría generar erróneas expectativas en el PRI y llevar a este partido a esperar beneficios indirectos que podrían no concretarse.
Por desgracia para el perredismo, la postulación de su candidata será evaluada solo en función de los daños colaterales que pueda generar a los abanderados de PAN y PRI en el proceso electoral y no de las posibilidades que tenga de ganar o de hacer un buen papel durante los comicios.
Eso no es culpa de Roxana Luna, que era la mejor carta del perredismo que rechazó la alianza con el PAN para encarar la elección de este año, sino de una larga historia de ineptitud partidista que terminó en la casi extinción de sus militantes y simpatizantes en el estado.
Sin duda que la abanderada del PRD se convertirá en una feroz crítica del gobernador Rafael Moreno Valle, del PAN y de su candidato José Antonio Gali Fayad, lo cual no significa que vaya a provocar una enorme fuga de votos en la alianza de partidos que postulará al presidente municipal de Puebla con licencia, la coalición "Sigamos adelante".
A diferencia de Ana Teresa Aranda, que tiene un nicho de eventuales electores mayoritariamente panista, lo que la convierte en la rival de mayor cuidado para el morenovallismo después de Blanca Alcalá Ruiz, la perredista se moverá en sectores sociales que comparten afinidad con el priismo.
