Ajusta tuercas el PRI y amarra a Mario Marín
El periodo de veda previo al inicio de las campañas electorales para elegir gobernador, significa una bocanada de aire fresco para el priismo poblano en la recomposición de su estrategia luego de días desastrosos para las aspiraciones de la candidata Blanca Alcalá Ruiz.
Le sirve al PRI y al bunker blanquista para ajustar tuercas en su estrategia de posicionamiento, encaminado a recobrar el ánimo empezando con la militancia y posteriormente ganar simpatía con el ciudadano, aquel que decidirá la elección el 5 de junio.
Uno de los primeros objetivos es eliminar la percepción del famoso pacto o acuerdo electoral entre el señor de Los Pinos y el señor de los Fuertes de Loreto y Guadalupe, para descarrilar al Revolucionario Institucional.
El segundo propósito va encaminado a borrar -tarea difícil- síntomas de inconformidad y ruptura entre las "vacas sagradas" con la finalidad de ir todos en una dirección.
De ahí que en días anteriores y ante el amago de mejor alejarse de la campaña ante el maltrato recibido, Mario Marín acordó seguir apoyando las aspiraciones de la ex presidenta municipal.
Blanca Alcalá y el ex gobernador aclararon malos entendidos que pasaron en días anteriores, intercambiaron puntos de vista y pactaron seguir adelante.
Aunque Mario Marín Torres nunca ha tenido afinidad política con la Senadora con licencia, sabe que a todos los priistas les conviene estar unidos.
Su tarea será tras bambalinas y está consciente de ello.
Aparecer públicamente, como lo hizo durante la inscripción de Blanca Alcalá como aspirante a la candidatura del tricolor, genera más negativos que positivos.
