Lecturas de las precampañas
Diez días de precampaña bastaron para confirmar la enorme importancia que tiene la elección de 'mini' gobernador para los dos principales partidos políticos en disputa y los gobiernos que mueven los hilos detrás de ellos, como artífices de batalla operando en las sombras.
El PAN y el morenovallismo quieren conservar la posesión del gobierno del estado a través de José Antonio Gali Fayad y el PRI y un sector influyente del gobierno de la república pretenden recuperarla por medio de Blanca Alcalá Ruiz.
Para eso ha servido el breve periodo de precampaña, para ratificar que ambos bandos están dispuestos a valerse de todos los instrumentos existentes a su alcance para conseguir su propósito.
A contrapelo de lo que demandan las buenas conciencias de la política electoral, esta fase estuvo plagada de ataques, descalificaciones y guerra sucia (¿qué guerra no lo es?), emprendida no por los candidatos, sino por los integrantes de sus cuartos de guerra que tienen en el Internet y las redes sociales su caldo de cultivo.
Ya entrada la recta final de la precampaña, un operador morenovallista le confió al reportero que lo que se había visto hasta ese momento, en contra del PRI y de su candidata, era poco comparado con lo que se tenía preparado y vendría más adelante, seguramente en los días cercanos a la elección.
Desde el otro lado, el del PRI, el ímpetu era similar.
Un integrante de la dirigencia tricolor comentó con el autor de esta columna que estaban listos para repeler y contraatacar en todas las afrentas rivales, según esto, con la anuencia de la Secretaría de Gobernación federal y la asesoría del Comité Ejecutivo Nacional del partido, que ya por entonces había enviado a Puebla un numeroso equipo especializado en el manejo (político) de las redes.
Sumadas a lo que vimos en precampaña, estas advertencias significan una sola cosa, que la pelea por la 'mini' gubernatura se recrudecerá todavía más.
Parece pues que no habrá consideraciones de ningún tipo.
