La feminista que se acordó de Puebla

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
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En los últimos días, Lydia Cacho emprendió una guerra mediática contra el PRI, y en particular contra la aspirante a la gubernatura Blanca Alcalá.

En un nuevo episodio de protagonismo, la escritora busca llevar agua a su molino aprovechando la reaparición de Mario Marín en el registro como candidata de unidad de la priista.

Pueden ser justificables los resentimientos contra Marín y contra todo su grupo político; sin embargo, la reaparición de la periodista resulta francamente sospechosa, si consideramos que la señora Cacho guardó un silencio sepulcral ante los hechos que ocurren en Puebla en contra de muchas mujeres que no tienen la fama ni el dinero y mucho menos un medio para salir de prisión en menos de 48 horas, como fue su caso.

Ellas fueron detenidas por motivos políticos durante el actual sexenio, sin que la "feminista" —como se define en su cuenta de Twitter moviera un dedo para defender estos casos.

En cinco años, el gobierno de Rafael aplicó una política de represión en contra de mujeres que cuestionaron las acciones de gobierno, de cuatro casos documentados, en tres fueron encarceladas sin pruebas, y una profesora fue sancionada laboralmente por protestar.

Sus nombres son María del Socorro Rufina Islas Celestino, encarcelada en Tlachichuca; Enedina Rosas Rosas, comisariada ejidal de San Felipe Xanacayucan; Juana y Angélica Macuil, de la junta auxiliar de San Antonio Cacalotepec, así como la maestra Silvia Jiménez González de Coyotepec.

http://intoleranciadiario.com/detalleOpinion/5584/contracara/la-feminista-que-se-acordo-de-puebla